MILENIO DIGITAL
12 de septiembre de 2016 / 10:42 a.m.

MÉXICO.- El problema de personas desparecidas en México es un tema delicado que requiere de prioridad, por ello se trabaja en la creación de un registro nacional de fosas comunes y un registro nacional de fosas clandestinas, de donde se obtendrán muestras genéticas que serán confrontadas con muestras de ADN de familias que buscan a sus seres queridos desde hace años, revelaron funcionarios del gobierno federal.

Este no es el único proyecto en puerta, porque también se pretende llegar a un acuerdo con Estados Unidos para cotejar sus registros de servicios médicos forenses; en el vecino país del norte los médicos forenses no solo toman huellas dactilares de cadáveres, sino que también registran el perfil genético.

Los funcionarios federales consultados comentaron que en nuestro país el Sistema Nacional de Búsqueda y el Registro Nacional de Identidad Genética contemplan la conformación de un registro nacional de fosas comunes y de un registro nacional de fosas clandestinas.

Lo que se busca, comentaron, es que todos los cadáveres o restos humanos que se localicen en fosas clandestinas pasen a fosas comunes, en terrenos que serán donados para ese fin; en esos lugares tanto la Procuraduría General de la República (PGR) como las procuradurías y fiscalías estatales podrán tomar muestras genéticas que después confrontarán con los registros con que se cuentan hasta ahora.

El pasado 6 de septiembre la PGR firmó un convenio con el Instituto Nacional Electoral (INE) que permite a la dependencia federal y a los servicios médicos forenses estatales solicitar información sobre personas que tienen calidad de no identificadas.

El procedimiento es sencillo, ya que el personal ministerial, adscrito al servicio médico forense tanto federal como estatal, toma las huellas dactilares de las personas no identificadas y las envían al INE, donde se coteja con el Registro Nacional de Electores que cuenta con 83.6 millones registros; 59.86 por ciento representa los datos de poco más de 50 millones de personas, mismos que cuentan con diez huellas dactilares por cada registro.