1 de marzo de 2015 / 11:27 p.m.

Buenos Aires.— La presidenta Cristina Fernández cuestionó duramente el domingo al fallecido fiscal Alberto Nisman, se explayó sobre los dos atentados contra blancos judíos ocurridos en suelo argentino y anunció que pedirá que un ex embajador Israelí declare sobre uno de ellos, en un encendido discurso que pronunció ante la Asamblea Legislativa.

Al término de una alocución que duró casi cuatro horas para inaugurar las sesiones ordinarias en el Congreso, Fernández se centró en la figura del fiscal artífice de la denuncia más grave que la mandataria haya recibido.

Fernández calificó de "bochornosa" la actitud del investigador por haberla denunciado como supuesta encubridora de los iraníes acusados de un atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en 1994 y al mismo tiempo referirse positivamente a sus políticas y medidas para esclarecer el ataque en documentos firmados de su "puño y letra".

El último discurso ante el pleno del Congreso de la presidenta, que dejará el poder en diciembre, era esperado con expectativa por la clase política y la opinión pública argentina debido a que su gobierno pasa por momentos difíciles a causa de la misteriosa muerte del investigador.

Antes de referirse a Nisman y al atentado a la AMIA, Fernández también elogió las políticas aplicadas en materia de educación, creación de empleo y salud durante sus más de siete años de gobierno y anunció que enviará un proyecto de ley al parlamento —controlado por el oficialismo— para "recuperar la administración de los ferrocarriles por parte del Estado".

"¿Con cuál Nisman me quedo? ¿Con el que nos acusa de encubrimiento o con el que se dirigía a mí reconociendo todo lo que habíamos hecho?", se preguntó la mandataria.

El fiscal fue hallado muerto el 18 de enero, cuatro días después de denunciar a Fernández. La acusación fue desestimada posteriormente por el juez federal Daniel Rafecas, quien consideró que carece de pruebas de que la mandataria haya incurrido en un delito.

Respaldada con la ovación y los aplausos de los legisladores oficialistas, Fernández se refirió a una documentación encontrada en una caja fuerte de Nisman aportada por la secretaria de la Unidad Fiscal dirigida por el fiscal, que está compuesta por dos escritos elaborados, según dijo Rafecas, desde una "postura diametralmente opuesta" a la que el fiscal expresó contra la mandataria en su denuncia del 14 de enero.

Según Fernández, esos documentos de diciembre de 2014 y enero de 2015 daban cuenta de que el fiscal pretendía solicitarle que requiera al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas la activación de los mecanismos necesarios para extraditar a los iraníes acusados del ataque a la AMIA, que causó 85 muertos.

El caso "debería llamarse Nisman versus Nisman", dijo la mandataria sobre las contradicciones en que habría incurrido el investigador.

Mientras la mandataria hablaba, miles de seguidores que colmaron la plaza donde está el congreso y que podían escuchar sus palabras en dos grandes pantallas aplaudían y gritaban consignas a favor de su líder.

"¿Qué fue lo que pasó desde que Nisman se fue de vacaciones (en enero) y volvió, que en lugar de presentar lo que tenía pera presentar presentó la denuncia?", se preguntó Fernández.

El juez Rafecas destacó que en esos documentos el fiscal dejó "consideraciones sumamente positivas" de la política de Estado desde el 2004.

Fernández defendió asimismo el memorándum de entendimiento que Argentina firmó en 2013 con Irán para esclarecer el atentado a la AMIA, considerado en la denuncia por Nisman el colofón del plan de encubrimiento.

Dijo al respecto que el fiscal consideró en los documentos que firmó que aunque el memorándum "no es lo mejor, persiguió el objetivo de lograr que los acusados se sienten frente al juez de la causa en Teherán".

Opositores cuestionaron a Fernández al término de su discurso. El senador opositor Gerardo Morales dijo a la prensa que "el problema que Nisman está muerto y necesitamos que se conozca la verdad y el gobierno ha hecho todo lo contrario".

La inflación y la inseguridad, dos temas que preocupan a los argentinos, estuvieron ausentes del discurso presidencial.

La misteriosa muerte de Nisman que investiga la justicia generó una crisis política e institucional y dañó la imagen de Fernández.

Nisman también acusó de integrar el plan de encubrimiento al canciller Héctor Timerman, a un diputado oficialista, a supuestos espías, a un referente de la comunidad iraní en Argentina y a dirigentes sociales afines al gobierno. Rafecas desestimó la denuncia en su conjunto.

Fernández, que dijo lamentar la muerte del fiscal como la de "cualquier argentino", ha descalificado en otras ocasiones la denuncia del investigador y ha señalado que un ex jefe de espías le suministró datos falsos para fundamentarla.

Además sugirió que dicho ex agente estaría detrás de la muerte de Nisman.

La presidenta también anunció que va a pedir "formalmente" a Israel que el ex embajador Itzhak Avirán venga a testimoniar a la Argentina para ampliar sus declaraciones a la prensa de que el gobierno israelí mató a la mayoría de quienes atentaron contra la mutual judía.

El gobierno israelí rechazó esas declaraciones de Avirán, embajador en Buenos Aires cuando se produjo el atentado a la AMIA, realizadas a la prensa de su país.

Fernández también criticó a Israel porque "no reclama" por el esclarecimiento del atentado en 1992 contra la embajada israelí en la capital argentina, que causó 29 muertos y por el que tampoco hay condenados, "y sí reclama por la AMIA".

También dijo ser la presidente que mayormente ha pedido ante la ONU por que se haga justicia por el atentado al centro judío y resaltó que ella misma denunció a un ex juez investigador del caso que cometió irregularidades al imputar a falsos culpables y está a la espera ser enjuiciado.

Asimismo señaló que la causa por el atentado perpetrado contra la AMIA "sigue siendo el tablero (donde se juega la partida) de la política nacional e internacional".

FOTO Y TEXTO: Ap