ruben mosso | milenio digital
27 de septiembre de 2015 / 02:03 p.m.

México.- Un juez penal sentenció a tres personas involucradas en el secuestro y homicidio de 13 jóvenes del bar Heaven. La pena que se les impuso fue de 520 años de prisión a cada uno (un total de mil 560 años), y al pago individual de más de cinco millones de pesos de multa.

De acuerdo con las investigaciones de las procuradurías de Justicia del Distrito Federal y General de la República, la organización delictiva denominada La Unión de Insurgentes fue la que secuestró a los jóvenes del barrio de Tepito el 26 de mayo de 2013 y los asesinó.

Lo anterior en venganza por el asesinato del narcomenudista Horacio Vite Ángel, El Chaparro, quien fue encontrado sin vida el 24 de mayo de ese año afuera del bar Black, en la colonia Condesa. Según las autoridades capitalinas, La Unión de Insurgentes opera en bares de la Zona Rosa y en las colonias del Valle, Condesa e Insurgentes.

El juez 25 Penal del Reclusorio Preventivo Oriente encontró responsables de este crimen a Ernesto Espinosa Lobo, José de Jesús Carmona Aiza y a Víctor Manuel Torres García.

Cabe señalar que continúa abierta la causa penal por lo que hace a otros involucrados, en virtud de que su proceso se encuentra en instrucción.

El 12 de septiembre de 2013, la Procuraduría General de la República (PGR) anunció la captura de tres presuntos autores materiales del secuestro y homicidio de los 13 jóvenes, detención que se logró en la misma área donde desaparecieron las víctimas el 26 de mayo de ese mismo año, es decir, en la Zona Rosa, en el Distrito Federal.

El entonces subprocurador de Control Regional, Procedimientos Penales y Amparo de la PGR, Renato Sales Heredia, mencionó que los restos de las víctimas fueron encontrados en una fosa clandestina, ubicada en el rancho La Mesa, en Tlalmanalco, Estado de México.

Los detenidos fueron Jonathan Robles González, El Jhony; Pedro Francisco Paz López, Pancho Pulgas y Fernando Fernández Sánchez,El Pez.

El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) participó en los trabajos periciales de las víctimas, debido al estado de descomposición en que se encontraban los cuerpos.

Los análisis periciales que practicaron la Procuraduría General de la República y la Procuraduría General de Justicia del DF, demostraron que los cadáveres sí correspondían a los jóvenes desaparecidos, pero las familias se negaron a creerlo y por ende la necesidad de realizar otro peritaje a cargo del EAAF.