7 de octubre de 2014 / 11:33 p.m.

SALTILLO.- Paleontólogos mexicanos y alemanes descubrieron restos de un Elasmosaurio, reptil marino que habitó en la Tierra hace más de 72 millones de años, durante excursiones en el sureste de Coahuila en el lugar conocido como Cuenca de Parras, ubicado entre los municipios de General Cepeda y Parras de la Fuente.

Cientos de restos fueron localizados en la zona, entre los cuales se encuentran 16 esqueletos de Hadrosaurios conocidos como 'pico de pato', caparazones de tres tipos de tortugas, dientes de tiranosaurio, peces y coprolitos (excremento fósil).

"Encontrar un cementerio de fósiles de por sí ya era una riqueza, porque en ningún otro lado de Coahuila se había dado esta aglomeración, se llamaba cementerio cuando habían dos o tres piezas, pero ya 16 ejemplares es una cantidad muy grande que en México no se tenía registro, eso aumenta la diversidad en nuestro estado", declaró el doctor Héctor Rivera Leyva, quien encabezó los trabajos de exploración en territorio coahuilense.

Del hallazgo sobresalen dos pequeñas piezas de apenas unos centímetros de diámetro, redondas y aplastadas, pertenecientes a una aleta de Elasmosaurio, mismo del que se tiene la primer evidencia para el mundo de que incursionó a aguas dulces.

"La sorpresa de este hallazgo fue que encontramos unos pequeños huesitos que son del reptil marino, obviamente sí nos sacó de onda, porque cómo un reptil marino, pero aquí es agua dulce; o sea un reptil marino estaba en el océano de agua salada completamente, hay otros en el mundo, pero de agua salada, no dulce como en este caso", señaló el paleontólogo.

Aunque en un principio el descubrimiento de estos fósiles no llamó la atención de los expertos, una vez que se observaron en el laboratorio del Museo del Desierto en Saltillo, se percataron de que estos dos pequeños huesos tienen un hueco en el centro por donde pasaba un canal nervioso, característica única en las aletas de reptiles marinos.

¿CÓMO ERA EL ELASMOSAURIO?

Los fósiles encontrados en Coahuila pertenecen a un animal de entre 1.5 y 2 metros de longitud, lo cual indica que se trataba de un Elasmosaurio joven o bebé.

Aunque no se sabe a ciencia cierta el motivo por el que estos animales incursionaban en aguas dulces, de acuerdo con Héctor Rivera, es probable que el pequeño animal se acercara a la costa o al río para protegerse de los depredadores, como actualmente lo hacen algunas especies de tiburones; y cuando creció incursionó de lleno en el mar.

"A lo mejor eso era lo común en el ciclo de vida de estos reptiles marinos", sostuvo el paleontólogo mexicano.

Señaló que las necesidades de alimentación de este animal son también una causa posible de esta práctica en los reptiles.

Los huesos del Elasmosaurio son esponjosos, miden unos tres centímetros de diámetro y a comparación de los fósiles de los Hadrosaurios, éstos tienen una tonalidad más oscura.

De acuerdo con el especialista, este animal cuenta con cuatro aletas, su cabeza es pequeña y su cuello largo y su complexión es robusta.

LOS ESTUDIOS

El Museo del Desierto, el Museo de Historia Natural de Karlsruhe y la Universidad de Heidelberg, ambas alemanas, realizarán las investigaciones en torno a estos fósiles.

La totalidad de las piezas se encuentran físicamente en el Laboratorio de Paleontología del Museo del Desierto en Saltillo, donde primeramente se realiza una limpieza para remover cualquier residuo de minerales en éstas.

Posteriormente, en conjunto con el paleontólogo alemán Eberhard Frey, se compararán los restos encontrados en Coahuila con otros localizados con anterioridad en Europa; con lo cual se determinará la exactitud de la especie del Elasmosaurio.

Las tareas de investigación podrían tardar hasta tres años, y culminarán con la publicación de un artículo científico en una revista especializada.

Luego, podría fabricarse una réplica de una aleta de Elasmosaurio para su exhibición dentro del Museo del Desierto.

PREVEN CORREDOR TURÍSTICO DE FÓSILES

El trabajo de los expertos inició hace dos años cuando se localizó el sitio del hallazgo y a través de GPS se ubicaron las posiciones de los huesos. Fue hasta el pasado mes de septiembre que los paleontólogos incursionaron al territorio para levantar evidencias, tarea que duró dos semanas.

Las labores de limpieza de las piezas tardarán unos meses, mientras que el próximo año se realizará la recuperación total de las piezas, en un proyecto más completo, subsidiado por instituciones científicas alemanas y mexicanas.

Héctor Rivera señaló que a largo plazo, una vez terminada la investigación de este caso, se pudiera iniciar un proyecto con el cual el sitio del descubrimiento pudiera convertirse en un paseo turístico que beneficie a los pobladores de la zona y aumente la importancia del trabajo paleontológico en México.

FOTO Y TEXTO ADRIANA DÁVILA