MILENIO DIGITAL
20 de septiembre de 2016 / 05:33 p.m.

VERACRUZ.- Entre el llanto de los feligreses pidiendo justicia y castigo para los asesinos, esta tarde fueron despedidos los sacerdotes de la iglesia Nuestra Señora de Fátima, Alejo Nabor Jiménez Juárez y José Alfredo Juárez, secuestrados en Poza Rica y encontrados muertos en el vecino municipio de Papantla, en Veracruz.

Los asistentes a la misa rindieron plegarias a Dios para que devuelva la paz a Veracruz y a México, ya que el gobierno no la ha podido restablecer, dijeron.

Durante las dos horas que duró el oficio religioso, que encabezaron el arzobispo de Xalapa, Hipólito Reyes Larios y el obispo de la diócesis de Papantla, José Trinidad Zapata Ortíz, se escucharon reclamos contra los criminales que quitaron la vida al párroco titular Alejo Nabor Jiménez, originario de Puebla, y José Alfredo Juárez quien había llegado apenas hace tres semanas como sacerdote auxiliar, tras la muerte en un accidente carretero del cura que lo precedió en el cargo.

La iglesia en construcción fue insuficiente para dar cabida a los miles de fieles que se dieron cita en el lugar y que hacían largas filas para despedirse de los curas que en ataúdes cerrados fueron velados la noche del lunes y serán nuevamente velados en sus lugares de origen.

El arzobispo de Xalapa, Hipólito Reyes Larios, sugirió a las familias de ambos clérigos que los mismos fueran sepultados en el templo, pero contestaron que querían tenerlos cerca, donde nacieron.

Reyes Larios pidió perdón para los asesinos de los curas pero justicia contra los mismos por lo que hicieron.