VERÓNICA DÍAZ | MILENIO DIGITAL
2 de agosto de 2015 / 08:04 a.m.

Chihuahua.- Cada mexicano consume aproximadamente 15 kilos de chile al año, lo que convierte al país en el principal consumidor del mundo en los últimos 10 años; sin embargo, los productores nacionales se enfrentan a una competencia intensa y desleal de naciones como China, India, Pakistán, Perú y Chile, pues han perdido hasta 30 por ciento del mercado en el territorio nacional.

Endémico de Mesoamérica, se consume desde la época prehispánica. Es tan importante en la gastronomía y la cultura de México que hasta fue símbolo nacional en el mundial de futbol de 1986, pero todo ello no ha evitado que desde hace años sufra la invasión del chile extranjero.

"La diferencia principal con éstos es que el chile de árbol mexicano es más verde y pica. El que es de China no tiene sabor y no tiene nada de picante, además es 50 por ciento más barato", explicó Guadalupe Juárez, vendedora de frutas y verduras en el mercado de San Blas en Cuautitlán.

Ante esta situación, el Consejo Nacional de Producto Chile (Conaproch), donde se agrupan los productores nacionales de este condimento, han llevado a cabo varias acciones como gestionar la denominación de origen y atraer la atención hacia la solución de problemas específicos que enfrenta este fruto.

Han lograron, con la Secretaría de Hacienda, "darles capacitación a los vistas aduanales para que conozcan de chiles", y se den cuenta de cuáles son los originales, "porque estaban entrando a México chiles chinos. Éstos los mandan a Estados Unidos, los etiquetan como producto estadunidense y los metían a México diciendo que eran pasillas, anchos o guajillos", explicó César Fragoso, productor, distribuidor y vendedor de Los chileros y ex presidente de Conaproch.

A decir de Carlos Castilla, representante de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), en la zona productora de chiles de Chihuahua hay poco margen de acción: "Debe regularse la entrada en nuestras fronteras. Claro, tenemos el Tratado de Libre Comercio contra el cual difícilmente podemos interceder, pero sí debiéramos poner ciertas restricciones o condiciones".

Competencia desleal

La competencia es en chiles secos y frescos, los cuales provienen de India, Pakistán, Perú y Chile. Estos dos últimos países ofrecen un producto más económico porque, debido a su ubicación geográfica, pueden cosechar hasta dos veces por año.

Es una competencia desleal, pero también es la evidencia de la desventaja en la que se encuentran los productores mexicanos, que no alcanzan a cubrir la demanda nacional de chile.

Como ejemplo está la experiencia de don Gilberto Andujo, del municipio de Rosales, Chihuahua, quien a pesar de sus tres décadas de experiencia en el ramo, el año pasado estuvo a punto de perderlo todo.

Relató que "desgraciadamente llegó una infestación de picudo, el cual es un insecto que daña mucho al producto. Fue tan grave la situación que perdí 70 por ciento de la cosecha".

Por ello, los más de 2 mil productores de Chihuahua han solicitado a las autoridades federales que declare a esta plaga "de interés nacional", con lo que se recibiría apoyo financiero para enfrentarla y acabarla, como sucedió con el picudo algodonero.

Destacó que lamentablemente no hay un punto de comparación con los agricultores de EU, "pues ellos tienen mucho más apoyo. Aquí en México se cuenta con Procampo, que otorga dinero por cada hectárea que se tiene, pero apenas alcanza para comer. Son recursos raquíticos".

De acuerdo con la Sagarpa, en este ramo México es el principal consumidor de todo el mundo; ocupa el segundo lugar entre los países productores de chile verde y el octavo entre los que producen los secos. Este mercado tiene un valor aproximado de 13 mil millones de pesos al año, con una producción promedio de 2.2 millones de toneladas.

En cuanto a la exportación, México ocupa el tercer lugar mundial de chile fresco y el quinto de seco. En el país hay 12 mil productores, pero de acuerdo con la Conaproch, solo abastecen 70 por ciento del mercado interno.

Por si fuera poco, "las semillas que estamos sembrando actualmente tienen tratamiento genético y son muy costosas; ahora con el dólar son 25 por ciento más caras. Por ejemplo, la empresa Seminis la compró Monsanto y está ganando mucho dinero, nosotros estamos perdiendo así identidad chilera y la autonomía en la producción de semillas", resaltó el empresario César Fragoso.