EUGENIA JIMÉNEZ | MILENIO
23 de septiembre de 2016 / 08:32 a.m.

MÉXICO.- Secuestrados, torturados y ejecutados son las características de los asesinatos cometidos contra sacerdotes en el país durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Los 10 estados más peligrosos para ejercer el ministerio sacerdotal son Veracruz, Guerrero, Estado de México, Chihuahua, Michoacán, Durango, Guanajuato, Colima, Baja California y Puebla, afirmó el religioso Omar Sotelo, responsable del Centro Católico Multimedial, que desde hace 10 años elabora las estadísticas de violencia de la que son víctimas integrantes del sector eclesiástico.

Explicó que en los últimos 25 años las entidades más violentas para los sacerdotes, religiosos y personas de pastoral son Guerrero y la Ciudad de México, con ocho asesinatos; seguidas de Chihuahua, con cinco al igual que Michoacán; Veracruz, con cuatro, además de los dos registrados el pasado lunes; Baja California, Tamaulipas y Puebla, con tres; Oaxaca, Jalisco y Estado de México, con dos; asimismo, Coahuila, Hidalgo, Aguascalientes, Guanajuato, Sinaloa, Durango y Colima, con uno.

El religioso paulino destacó que en todos los casos se han presentado las denuncias ante las autoridades judiciales, “80 por ciento se mantiene en investigación, no se ha encontrado a los responsables, por lo que no se ha hecho justicia”, señaló.

Además, dijo, en los asesinatos de sacerdotes se registra un incremento en la modalidad de secuestro, tortura y ejecución. Algunos de los homicidios en el actual sexenio son:

2012

El sacerdote Teodoro Mariscal Rivas, de 45 años, fue asesinado entre el 18 y 19 de septiembre. En su cuerpo se encontraron indicios de tortura y asfixia. Estaba a cargo de la iglesia de Santa Cecilia en Mochicahui, Sinaloa.

Gerardo Ávila, sacerdote de 64 años, fue asesinado el 28 de enero. Párroco de la iglesia de la Inmaculada Concepción, en Villas de la Hacienda, Atizapán, Estado de México. El cadáver mostró signos de tortura.

Victor Manuel Diosdado Ríos, de la diócesis de Apatzingán, Michoacán; su trabajo pastoral incomodó a varios criminales, lo que le costó la vida.

2013
Hipólito Villalobos Lima, de 45 años, y el vicario Nicolás De la Cruz Martínez, de 31 años, fueron encontrados muertos en la parroquia de San Cristóbal, municipio de Ixhuatlán de Madero, Veracruz, el 29 de noviembre.

Joel Román Salazar, de la diócesis de Ciudad Altamirano, Guerrero, fue despeñado en su vehículo con premeditación, alevosía y ventaja. Falleció el 10 de diciembre.


2014
El misionero John Ssenyondo, de origen Ugandés, de la diócesis de Chilpancingo-Chilapa, Guerrero. Secuestrado en el poblado de Nejada el 30 de abril de 2014. Su cuerpo fue hallado en una fosa común, el 28 de octubre en la comunidad guerrerense de Cocula.

José Ascención Acuña Osorio, de 37 años de edad, secuestrado el 21 de septiembre, encontrado en el río Balsas, el 23 de septiembre, en el municipio de San Miguel Totolapan, Guerrero.

Rolando Martínez Lara, párroco de Santa María de Guadalupe, Canalejas, Jilotepec, Estado de México. Fue víctima de robo y asesinado el 19 de febrero.

El sacerdote Gregorio López Gorostieta, cuyo cadáver fue descubierto el 25 de diciembre con un impacto de bala en la cabeza, al no morir de forma inmediata fue asfixiado, luego de que personas armadas irrumpieron el 22 de diciembre en el seminario mayor de la Asunción, Ciudad Altamirano, Tamaulipas, para llevárselo.

2015
El religioso Francisco Javier Gutiérrez Díaz, de la confraternidad de los operarios del reino de Cristo, fue secuestrado y asesinado el 6 de abril, el cuerpo fue encontrado al día siguiente con impactos de bala en la cabeza, fue abandonado por sus agresores a la vera de un camino de terracería cercano a los poblados de Ojo de Agua de Ballesteros y San Nicolás de la Condesa, Guanajuato.

Erasto Pliego de Jesús, párroco de la iglesia de la Natividad de la comunidad de Cuyoaco. Fue secuestrado el 13 de noviembre y encontrado sin vida dos días después en el municipio de Nopalucan, Puebla. El cadáver tenía signos de tortura, además de que sus victimarios intentaron incinerar el cuerpo.

DESAPARECIDOS

Santiago Álvarez, de la diócesis de Zamora, Michoacán, quién permanece no localizado desde el 29 de diciembre de 2012.

El cura Carlos Ornelas Puga desapareció el 3 de noviembre de 2013, tampoco se tiene conocimiento de su paradero, señaló el representante de la diócesis de Ciudad Victoria, Tamaulipas.