FANNY MIRANDA Y MULTIMEDIOS DIGITAL
17 de octubre de 2016 / 01:35 p.m.

MÉXICO.- El presunto caso de contaminación radiactiva del agua del pozo del que se abastecen mil 500 habitantes de la comunidad La Cantera en San José Iturbide, Guanajuato, mantiene a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en discrepancia con la Federación.

Mientras la UNAM afirma que el agua del pozo presenta niveles radiactivos cuatro veces superiores a lo permitido, las comisiones Nacional del Agua (Conagua) y Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), así como el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ) sostienen que el líquido es apto para consumo humano.

Pero además, activistas y familiares de las niñas que murieron hace dos años a causa de leucemia linfoblástica admitieron que hasta el momento no se ha comprobado que las menores enfermaron por consumir el agua “tóxica” del pozo de abastecimiento, como sostiene el investigador Marcos Adrián Ortega Guerrero, del Centro de Geociencias de la UNAM campus Juriquilla, Querétaro.

Habitantes de la comunidad buscaron el apoyo del experto, luego de que entre 2014 y 2015 las preescolares María Fernanda López, Yoselín Soto y Yessica Aguilar fallecieron a causa de leucemia linfoblástica, lo que levantó sospechas sobre una alteración en el medio ambiente, por lo que pidieron a la UNAM que indagara los decesos y así conformaron la asociación civil Mayoye, para fungir como un intermediario entre la máxima casa de estudios y los pobladores.

Pero los análisis del líquido no determinaron que las niñas murieron por cáncer, reconoció la asociación. Además de que los resultados de la Cofepris también rechazaron dicha versión y el pasado 7 de octubre, en un comunicado conjunto con el ININ y Conagua, reiteraron “que no hay relación entre las muertes de tres menores y dos adultos por leucemia linfoblástica aguda y el consumo del líquido proveniente de dicha fuente de abastecimiento”.

“Soy madre de familia, habitante de la comunidad de La Cantera, aquí tengo familiares; soy prima de María Fernanda López, la última niña que falleció a consecuencia de leucemia. Cuando ella fallece yo me integro a la asociación, porque ya veía que era un problema severo en la comunidad, ya con ella era tres niñas fallecidas y pues algo había aquí que no era normal que hubiese tanta enfermedad de leucemia”, dijo Violeta Rubio Medina, integrante de Mayoye.

MILENIO acompañó a López al sitio donde se ubica el pozo, que de acuerdo con la información inscrita en la pequeña instalación enrejada, opera con un equipo de 40 caballos de fuerza y tiene un gasto de 7 litros por segundo, y se le cuestionó si se comprobó que fue el agua lo que provocó que adquirieran la enfermedad.

Todavía no está comprobado, es una posible causa, más no estamos afirmando que provocó este tipo de cáncer. Sabemos que los radiactivos nos afectan en la salud y no nada más puede ser cáncer, puede haber más enfermedades a consecuencia de la radiactividad.

Nelly Baeza Trejo, presidenta de Mayoye, también acudió al sitio. Relata que tras los primeros resultados del investigador que alertaron sobre la radiactividad del agua a finales 2015, el alcalde procedió a cerrar el pozo, pero eso causó el encono entre los habitantes y se quedaron solas, sin el apoyo de los padres de las niñas.

“Ahora la comunidad dice que no es cierto, nosotros no podemos hacer nada (…) En mi persona, yo voy a tomar mis precauciones porque yo soy madre de familia, tengo mis hijos”.

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Pese a la alerta sobre la radiactividad del agua,
el líquido se sigue utilizando para el aseo personal, así como para las labores domésticas.

Los residentes de menor tiempo toman sus precauciones y adquieren garrafones de agua de marca para beber y preparar los alimentos; pero ninguno de los habitantes entrevistados por MILENIO refirió padecer alguna enfermedad, relacionada a la radiactividad del líquido.

En la parte alta de la comunidad, donde moran los pobladores de antaño, el tema de la radiactividad del agua ha llegado como un rumor, se quejan de que ni expertos ni autoridades han presentado sus estudios; pero beben el agua sin temor, porque así lo han hecho toda su vida, sin algún indicio de cáncer u otra enfermedad.

Nací aquí y ninguno hasta ahorita de mi familia hemos tenido ningún problema; todos estaban chiquitos cuando se hizo el pozo (…) A mí no me consta que esté contaminada y los señores que andan en esto, no nos han dado públicamente una información”.

César Rodríguez, alcalde de San José de Iturbide, sostuvo que le importa la salud de sus pobladores, pero dejó claro que la información difundida por la UNAM no es suficiente para cerrar nuevamente el pozo.

“Hoy en día yo no pudiera como municipio, no tengo ni los recursos ni los medios para tratar un asunto de esta magnitud. Quisiera por este medio pedirles (a los expertos de la UNAM) que hicieran llegar esos estudios a estas instancias federales para que se tomen cartas en el asunto”.