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28 de julio de 2016 / 07:33 a.m.

MÉXICO.- Ernesto Fonseca Carrillo, Don Neto, un veterano capo de la droga y fundador del cártel de Guadalajara, abandonó este miércoles el penal de Puente Grande, Jalisco, para continuar su larga condena en un domicilio en el Estado de México.

Fue sentenciado a 40 años de cárcel, de los cuales cumplió 32 en la prisión federal por el asesinato de un agente de la agencia antidrogas estadounidense en 1985.

De acuerdo a los abogados del narcotraficante, el traslado tuvo contratiempos debido al precario estado de salud, quien fue atendido en una ambulancia dentro de esta cárcel.

La hija de Don Neto, Jhoana Fonseca, dijo que su padre tiene riesgos de padecer cáncer en el colon y tiene glaucoma muy avanzado, lo que le reduce en 20 por ciento la visión en un ojo.

“Entiendo que para la opinión pública no sea de su agrado este tipo de noticias, pero mi papá se está apegando a la ley. Va a cumplir su condena completa. Si la ley da esta posibilidad a personas mayores y enfermas es por trato humanitario”, consideró.

La decisión fue ordenada por un juez federal tras recibir una petición de la defensa de Fonseca, que solicitó prisión domiciliaria tanto por la avanzada edad de su cliente, de 85 años, como por sus problemas de salud.

"Por mandato del juez se nos ordena, se nos instruye que pueda darse libertad para seguir su proceso en domicilio", dijo el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.

Las hija dijo desconocer bajo qué condiciones de seguridad cumplirá su papá la prisión domiciliaria.

Don Neto es sinaloense y fue uno de los fundadores del cártel de Guadalajara en la década de los 80 -que dio origen después al cártel de Sinaloa- junto con Rafael Caro Quintero y Miguel Ángel Félix Gallardo, pioneros en traficar grandes cantidades de cocaína en alianza con el fallecido capo colombiano Pablo Escobar.

Los tres, padrinos del recientemente recapturado capo Joaquín "el Chapo" Guzmán, fueron señalados como autores intelectuales del asesinato del agente encubierto de la DEA Enrique Camarena. El fin de semana, Caro negó en una entrevista con una revista de circulación nacional haber participado en el crimen.

El 9 de agosto de 2013, Caro fue sorpresivamente liberado de prisión, lo que desató la ira del Gobierno estadounidense. Ante la reacción, el Gobierno mexicano se vio obligado a emitir una nueva orden para su detención.