17 de abril de 2014 / 06:28 p.m.

México.- La caída de granizo que sucedió la víspera en la carretera México-Toluca provocó contratiempos a personas que diariamente viajan a la Ciudad de México por trabajo, como el señor Guadalupe Castro, quien se quedó varado 12 horas en el autobús, entre los bloques de hielo.

Guadalupe Castro, quien se dedica a la venta de quesadillas y tacos en calles de la colonia Del Valle, iba en el autobús por esa vía rumbo a su vivienda en San Nicolás Coatepec, Tianguistenco, cuando en el tramo de La Venta, la granizada impidió el paso del vehículo.

“Nos quedamos atorados en La Venta, antes de llegar a la caseta de cobro, antes de La Marquesa de aquí para allá”, normalmente es un recorrido diario de una hora y 10 minutos.

Refirió que abordó en la central Observatorio un autobús de la empresa Transportes Águila, con dirección a Chalma, a las 18:30 horas y llegó a su domicilio a las 6:30 horas de hoy, “me aventé nada más 12 horas”, enfatizó.

“Esta situación fue desgastante, por el tránsito que se hizo, pues no hubo paso, estuvo cerrado todo, pero también bonita, no se había visto tanto hielo, las incomodidades como quiera se soportan”, expresó a Notimex.

Relató que “La maquinaria levantó el hielo para abrir camino y que pudiéramos pasar”, al añadir que “desde el autobús no vimos nada, sólo el hielo que tenía una altura de aproximadamente 40 centímetros”.

Guadalupe Castro manifestó que en el autobús nadie les dijo nada, ni qué pasaba, “no nos dieron información, nos enteramos por los familiares de otros pasajeros que cayó granizo y no íbamos a poder pasar hasta que fueran las máquinas y puedan quitar todo”.

Observó que los pasajeros ya estaban desgastados, aburridos y desesperados, que en total eran 45 personas, varios sin comer “el que llevaba pues tomaba agua y el que no se tenía que aguantar”.

Resaltó que muchos se van caminando de La Marquesa, “van preparados con alimentos, llevan sandwiches, agua y lo que vayan a comer en el transcurso del camino”.

“Nos veíamos y preguntábamos ¿qué pasa?, muchos platicaban, pero algunas personas se bajaban del transporte y empezaban a caminar”. Refirió que pasaban patrullas en el carril contrario, pero no se detenían.

Expuso que en el lugar donde se encontraba el autobús no hay casas, ni otro tipo de construcción, sólo barrancos y cerros, por eso se tuvieron que quedar dentro del vehículo con el frío y sin poder dormir.

Afirmó que llegaron los bomberos, la Policía Federal y Cruz Roja, entre otras corporaciones, que se dedicaron a dar vialidad a los vehículos que estaban atorados, “había patrullas que estaban escombrando, pero no auxiliando a pasajeros, ellos estaban abriendo paso”.

“Estábamos como a 10 kilómetros de la parte más afectada, no vi el movimiento que hicieron”, resaltó el comerciante.

A la mañana siguiente arrancó el camión y llegó a su casa a las 6:30 horas, donde sólo le dio tiempo para bañarse, comer y regresar de inmediato a la Ciudad de México a trabajar, pues le iban a traer mercancía al puesto.

En el regreso tomó la carretera libre Toluca-México, que fue accesible, pues hizo una hora y media de trayecto, “si hubo tránsito por la misma precaución que se debe tener por lo que pasó, pero está bien, de ida me fui por la de cuota y de regreso por la libre”, refirió.

Guadalupe Castro recomendó a las personas que tengan viajar hacia esa zona, que de preferencia no lo hagan ahora, porque es muy difícil y detalló que se llevará alimentos, “voy a preparar mi itacate”, expuso.

Notimex