RUBÉN MOSSO
28 de junio de 2016 / 01:06 p.m.

México.- “Entran, accionan y se salen”, fue la orden que recibieron dos presuntos sicarios del grupo criminal Los Ardillos para asesinar, sin mediar palabra, a tres agentes de la Policía Federal que comían en el mercado central de Chilapa, Guerrero, el 24 de junio.

MILENIO tuvo acceso a una grabación recabada por las áreas de inteligencia del gobierno federal, en la que presuntamente se escucha a Arístides Loreto Macario, El Marino o Marino, jefe de Los Ardillos en Chilapa, dar la orden de matar a los uniformados.

En la conversación, que mantiene El Marino con uno de los matones, el subordinado le dice a su líder que sí “va hacer esa madre”, es decir, matar a los policías, pero después se va a regresar a “dormir”, porque tiene “sueño”.

El pasado sábado, la Policía Federal logró capturar a El Marino, así como a Juan Hernández Núñez, El Pelón o Amarillo, y Alán Noé Maciel, El Largo o Flaco, estos últimos que se cree son los autores materiales del crimen; su captura se llevó a cabo en la comunidad de Acatlán.

De acuerdo con información de órganos de inteligencia, Los Ardillos tienen presencia en ocho municipios guerrerenses, principalmente en la región de la montaña.

La citada organización criminal se dedica a la siembra y trasiego de drogas, así como al secuestro, extorsión y control de actividades como el transporte público de los municipios donde operan.

Celso Ortega Rosas, El Ardilla, fue el fundador de este grupo; en 2008, la Policía Federal lo detuvo, pero salió de prisión en 2010; sin embargo, el 26 de enero de 2011, fue asesinado a tiros.

Tras su muerte, los hermanos Celso y Antonio Ortega Jiménez, hijos de La Ardilla, asumieron el liderazgo de la organización.

Bernardo Ortega Jiménez,
hermano de los líderes de Los Ardillos, fue diputado local en Guerrero y líder de la bancada perredista en el Congreso local. Asimismo, fue presidente municipal de Quechultenango por ese mismo partido entre 2002 y 2005.

La llamada

De acuerdo con la conversación telefónica captada por las áreas de inteligencia, se escucha a quien fue identificado como El Marino dar la orden para cometer el crimen.

Transcripción de la llamada:

El Marino: (Inaudible)

Sicario: Ahí te mandé esa madre

El Marino: ¿Qué cosa?

Sicario: El fierrín

El Marino: ¿El qué?

Sicario: El fierrillo

El Marino: Ah, órale.

Sicario: ¿Ya llegó ese güey?

El Marino: Este, ¿El Pelón?

Sicario: No, el otro güey, Largo.

El Marino: (inaudible)…lo llevemos para allá…

Sicario: ¿Eh?

El Marino: ¿Quieres que te lo llevemos para allá o qué?

Sicario: (inaudible)

El Marino: No mames güey, te dije que no llevara nada, bueno…ya lo recibieron güey.

Sicario: Ah, bueno….todavía no pasa esa madre.

El Marino: Irá carnal…

Sicario: Échele.

El Marino: No más como van: entran, accionan (sus armas) y se salen.

Sicario: Simón, simón, no pues yo traigo sueño, ahorita me voy a regresar a dormir…(inaudible)…me regreso.

El Marino: Sale pues güey

Sicario: Sale.


Durante la detención de Aristides Loreto y los dos presuntos sicarios, los elementos de la División de Investigación de la Policía Federal pudieron asegurar a los sospechosos tres armas largas tipo rifle, 24 cargadores, 749 cartuches útiles de diversos calibres, tres paquetes que al parecer contienen mariguana, tres bolsas que contienen cocaína y tres bolsas que contienen lo que se crees es China White.

Asimismo, los federales hallaron un arma blanca, un vehículo tipo Tsuru color blanco, 10 teléfonos celulares y tres chips, una tarjeta micro SD y una tarjeta SD, así como ropa táctica.

Los detenidos y objetos asegurados quedaron a disposición del agente del Ministerio Público federal adscrito a la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido) de la PGR.