11 de julio de 2014 / 03:58 p.m.

 

Estado de México.- El gobernador del estado de México, Eruviel Ávila, retó a un 21 al coordinador del PRI en la Cámara de Diputados, Manlio Fabio Beltrones, pero debido a la falta de encestes y condición, prefrieron jugar tan solo 21 minutos.

Así, entre jadeos, sudor y risas el Ejecutivo local decidió terminar la cascarita de basquetbol en la que venció al legislador sonorense por marcador de 3-1.

Al final del acto (deportivo) el líder cameral justificó su derrota: "Se supone que es lo mío, pero no le podía ganar en su tierra. Fue una cortesía parlamentaria".

Mientras que el mandatario mexiquense posteriormente devolvió la distinción: "Fue un juego fraterno. Los dos ganamos".

Al inaugurar las instalaciones deportivas en Villa de las Niñas de Chalco, los priistas rompieron el canon de las quintetas dentro de la duela e ingresaron como capitanes.

El equipo azul, encabezado por el mexiquense, pasó gran parte de los minutos en el perímetro rival, siendo el lado derecho por donde se hacían más tiros, aunque todos fallidos.

En esa banda estaba ubicado Ávila, quien jugaba como alero, aunque sin saber de lo que se trataba. Hasta en siete ocasiones —con la camisa arremangada, desfajado y la corbata floja— el gobernador tiró al aro, pero en ninguna ocasión consiguió puntos. Varias veces sus intenciones eran bloqueadas por Beltrones, quien jugó como poste.

Cuando el sonorense decidió que la mejor defensiva era atacar se fue al frente con varias coladas y tiros de media distancia.

Sin embargo, la estrategia no fue del todo fructífera, pues ese espacio fue aprovechado por el gobernador, quien en un segundo aire logró —por fin— encestar, lo que causó el júbilo de las niñas congregadas.

Beltrones, como en el palacio de San Lázaro, se situó en medio del campo de las acciones y lanzó varios pases a las menores que portaban playera blanca. Uno de esos balones, que cruzó toda la cancha, fue el que logró que una niña diera el punto del honor a su equipo.

Aunque el marcador ya no se movió, los priistas seguían desbordando talento en la cancha de concreto, entre tiros (fallidos), entradas y bloqueos avanzó el encuentro.

Pasados los 20 minutos entre porras para "el gobernador" y "el diputado" orquestadas por la madre superiora Cecilia Lee, Ávila —visiblemente agitado— concluyó el partido dándole un apretón de manos a Beltrones.

Para tomar la foto del recuerdo las 10 niñas flanqueron a los priistas y al grito de "¡No fue penal!" del gobernador comenzaron los flashazos.

Rumbo al campo de hockey el mandatario mexiquense aseveraba que el basquetbol era su deporte predilecto. Al mismo tiempo la madre Lee le solicitaba un entrenador de educación física porque carecían del mismo.

Varios intentaron animarlos a que entraran a jugar hockey, pero prefirieron ver el partido desde las gradas.

Mientras caminaban hacia las camionetas para despedir a Ávila, en un acto que hacía parecer a Beltrones como anfitrión en tierra del mexiquense, el mandatario aseguraba que las instalaciones ayudarían a estas niñas a lograr grandes resultados en olimpiadas juveniles y escolares.

El líder cameral reiteraba que como cada año regresaría no solo con recursos para mantener el instituto a través de la Fundación Beatriz Beltrones, sino para apadrinar a las miles de niñas que concluyen sus estudios cada ciclo escolar.

Se le cuestionó a Beltrones si la revancha sería en su deporte predilecto, el beisbol, pero reviró: "Se supone que es lo mío (el basquetbol), pero no le podía ganar en su tierra. Fue una cortesía parlamentaria".

Cabe destacar que los equipos encabezados por el mexiquense y el sonorense eran capitalinos...las playeras azules eran de las Águilas del América y las blancas de la Maquina del Cruz Azul.

FOTO: HÈCTOR Telléz MILENIO DIGITAL