MILENIO DIGITAL
28 de marzo de 2017 / 08:34 a.m.

MÉXICO.- La Comisión de Relaciones Exteriores para América del Norte del Senado y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos dieron a conocer un diagnóstico del trauma que causa en niños migrantes la deportación de padres que radican en Estados Unidos: los niños y jóvenes muestran un patrón postraumático que va desde el llanto, orinarse en la cama, arrebatos de rabia, hasta enfermedades crónico degenerativas a la larga.

De acuerdo con el estudio de la CNDH, avalado por el Senado, el impacto psicológico que genera la deportación de los padres en niños y adolescentes es un cuadro de transtorno de estrés postraumático, que se manifiesta en situación de menores que se orinan en la cama y en la escuela. Tienen episodios incontrolables de llanto y arrebatos de rabia que incluyen golpes a otros niños. Además, el estrés crónico puede conducir a que los niños desarrollen problemas de salud como riesgos de padecer enfermedades de hígado, pulmonares, hipertensión e incluso cardiacas, entre otras.

De acuerdo al estudio "Migrantes, voces, rostros y sueños compartidos", que entregó la CNDH al Senado, la repatriación de personas mexicanas tiene consecuencias a veces irreversibles en la salud física y mental de los afectados, como es el rompimiento emocional del arraigo, de la pertenencia y de la familia.

Por ello la presidenta de la Comisión senatorial, Marcela Guerra, recomendó la más amplia difusión de la plataforma "El plan es tener plan", que contiene los pasos a seguir en los diferentes casos para proteger a los miembros de una familia en riesgo de deportación.

La plataforma presentada en el Senado se incluye un apartado denominado "Proteger a tu familia" en donde se orienta a los padres a tramitar en los consulados la nacionalidad mexicana de sus hijos y alistar un "poder de guardia temporal" ante notario, para que una persona de absoluta confianza se haga cargo de la custodia de los menores en caso de quedarse solos en Estados Unidos.

Por separado, el presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, Francisco Martínez Neri, urgió al gobierno federal y a los grupos parlamentarios en el Congreso de la Unión a emprender acciones para atender la falta de identidad hasta de un millón de niños nacidos en Estados Unidos, pero de padres mexicanos.

Según estimaciones de la organización American Benevolent Society, los menores carecen de documentación para acreditar su nacionalidad mexicana o estadunidense, lo cual los coloca en una "situación de invisibilidad" para ambos países.

Martínez Neri demandó por ello a los poderes Ejecutivo y Legislativo actuar en el marco de sus respectivas atribuciones para atender el problema.  

"Es un problema muy grave, un millón de personas sin identidad constituye un verdadero flagelo, un verdadero problema para el país, y entonces yo estaría conminando tanto al Ejecutivo, como al propio Legislativo, a nosotros mismos, con el propósito de que tomemos cartas en el asunto", puntualizó.