4 de agosto de 2014 / 12:57 p.m.

Ciudad de México.- El fisco logró captar 13 mil millones de pesos por los nuevos impuestos especiales a comida chatarra y refrescos, entre otros productos, que se aprobaron con la reforma fiscal.

Sin embargo, no se quedará con todo lo recaudado por ese concepto, parte de lo generado por medio del impuesto especial sobre productos y servicios (IEPS), poco más de 13 mil millones de pesos, tendrá que destinarlo a programas de salud para combatir la obesidad.

En la reforma hacendaria, los senadores lograron etiquetar esos recursos para poner bebederos en las escuelas, activación física y tratamientos contra la obesidad.

Casi la mitad de los ingresos totales por IEPS en el primer semestre del año provinieron de los gravámenes a comida chatarra y refrescos.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público informó que, de enero a junio, el IEPS dejó 58 mil 857 millones de pesos, cerca de 40 por ciento más en comparación con igual periodo del año anterior.

De esa cantidad, sin incluir ingresos petroleros, se obtuvieron 41 mil 191 millones de pesos, de los cuales 17 mil 387 millones de pesos se generaron por aplicar los nuevos impuestos antiobesidad, además del IEPS sobre bebidas energizantes aplicado desde 2012.

Por el cobro de un peso por cada litro en bebidas saborizadas y refrescos, la recaudación fue de 7 mil 231 millones de pesos, cuando se esperaban 5 mil 746 millones de pesos.

En tanto, por el gravamen de 8 por ciento aplicado a alimentos no básicos con alta densidad calórica (comida chatarra), los consumidores pagaron 5 mil 846 millones de pesos, frente a los 2 mil 412 millones de pesos calendarizados originalmente para ese periodo.

Por otros impuestos especiales derivados de la reforma, pero que no están etiquetados, como el IEPS a los plaguicidas, se recaudó 92.4 millones de pesos, lo que significa que se generaron más recursos, porque se calcularon 84 millones de pesos.

Por los llamados impuestos verdes, el IEPS a carbono y combustibles fósiles, el fisco captó 4 mil 218 millones de pesos, menos de lo estimado si se considera que fueron programados 6 mil 512 millones de pesos para el primer semestre del año.

Falta sumarle lo que ingresó por el impuesto de 16 por ciento a chicles y alimentos para mascotas, que también son gravámenes nuevos pero no están etiquetados.

A finales de octubre de 2013, cuando se discutía la reforma hacendaria, los senadores Mario Delgado, Javier Corral Jurado y Marcela Torres Peimbert consideraron que era más conveniente cobrar un IEPS de 8 por ciento a la comida chatarra y no solo el 5 por ciento que habían aprobado los diputados en una iniciativa que agregaron a la propuesta original que envió el Ejecutivo el 8 de septiembre.

Impulsaron que dichos recursos deberían destinarse a programas públicos de prevención de la obesidad, acceso al agua potable en las escuelas y a programas de orientación alimentaria y deportiva.

El senador perredista Armando Ríos Piter argumentó en ese entonces que los aumentos por los que se pronunció su bancada en el análisis de la reforma hacendaria, permitían contar con recursos para generar bebederos en las escuelas, campañas de publicidad y garantizar clases de nutrición en las escuelas.

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LEONOR FLORES / MILENIO DIGITAL