MILENIO DIGITAL
28 de mayo de 2017 / 06:51 a.m.

MÉXICO.- La fuga de cerebros en México ha dado un paso atrás: hace unos años solo uno de cada 10 estudiantes que se iba al extranjero para desarrollar sus habilidades volvía al país; sin embargo, gracias al programa de educación diferenciada y al trabajo de varias instituciones, cinco o hasta seis de esos jóvenes regresan y se quedan en la nación para ejercer su ingenio, según informó el Centro de Atención al Talento (Cedat) en el segundo Congreso Internacional de Sobredotación Intelectual, el cual se realiza desde ayer y hasta hoy en la CdMx.

En entrevista para MILENIO, Andrew Almazán Anaya, director del área de Investigación y Psicología del Cedat, detalló en la reunión —en la que estuvieron presentes naciones como EU, China y Tailandia, entre otros— que antes, en México, un niño genio se iba del país debido a la desesperación que sentían al no encontrar oportunidades; sin embargo, “lo que hacemos ahora es retener el proceso al dárselas”.

La educación diferenciada es un programa especial de estudios al que solo pueden acceder niños con un cociente intelectual igual o mayor a 130 puntos (medido por un test psicométrico). Este plan educativo consiste en más de 2 mil horas de estudio al año, superando en 90 por ciento de horas a la educación tradicional en México y en 80 por ciento a la de Corea del Sur.

“Cuando los menores pasan por este tipo de atención (la educación diferenciada), la probabilidad de que se vayan se reduce en 40 o 50 por ciento”, destacó Almazán Anaya, quien a sus 22 años es doctor en innovación educativa.

Crear más posibilidades

Almazán Anaya indicó que lo que se hace en el Cedat es crearles oportunidades a los menores para que no tengan que irse del país.
“La inteligencia de nuestros niños puede hacerlos terminar un posgrado; si logramos que lo crucen prácticamente no van a experimentar el tema del desempleo”. Sobre los recortes a la investigación —que es al campo laboral al que se busca dirigirlos al finalizar sus estudios— dijo: “No nos podemos preocupar por estos aspectos económicos que están fuera de nuestro control.

“No podemos garantizar su futuro, pero lo que sí podemos hacer es darles más oportunidades (laborales o educativas) que no hubieran tenido si no los hubiéramos atendido. De no haberlo hecho, quizá, alguno de los menores se hubieran convertido en un joven que abandonó la secundaria o que nunca llegó a tener algún título académico.

El directivo del Cedat espera que aumente la inversión extranjera en México, ya que ello ayudará a reducir aún más el número de sobredotados que se van en busca de oportunidades a otras naciones para trabajar.


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