MILENIO DIGITAL | ALEJANDRO MADRIGAL
26 de diciembre de 2015 / 12:29 p.m.

Puebla.-Todas las noches, grupos de vecinos de tres barrios de la comunidad de Tlalnalapan, en San Martin Texmelucan, Puebla, se convierten en policías para brindar seguridad a más de 25 mil habitantes, tras el incremento de robos y secuestros y una amenaza que hiciera un presunto grupo de la delincuencia organizada a través de las redes sociales a principios de diciembre.

Los vigías patrullan las calles con lámparas y con lo que tengan en sus casas, incluso los propios instrumentos de labranza que usan para el cultivo, "alguno que otro viene armado, pero no nos dice, lo va a sacar cuando deba", dice Pedro Rodríguez, líder de estos vecinos vigilantes, para impedir que la delincuencia se apodere de lo poco que tienen.

Los habitantes decidieron organizarse en guardias comunitarias desde el año pasado y sus resultados, están a la vista de las autoridades de este lugar, han logrado bajar los asaltos a casa habitación 80 por ciento y los robos a transeúnte hasta 90 por ciento, según sus propios números, pues dicen que antes de integrarse en estas guardias cada semana se reportaba hasta 15 atracos, 60 por mes, ahora reconocen solo dos.

El pasado 13 de diciembre dieron uno de los golpes más importantes, al recuperar una pipa de gas LP que fue robada en la colonia Libertad Antorchista, alrededor de las siete de la mañana, 10 horas después los guardias comunitarios la recuperaron.

Pese a ello, la autoridad municipal, encabezada por Rafael Núñez, no ha respaldado a los pobladores ni atendido sus denuncias.

A raíz del incremento de atracos decidieron pintar por lo menos 12 bardas, principalmente, con el mensaje de linchar y quemar vivos a los delincuentes que sean sorprendidos, así como con un dibujo de una rata ahorcada en la hoguera: "Si te agarramos, te vamos a quemar vivo"; "Si tú robas en la comunidad, nuestro derecho es robarte la vida", se lee en las pintas.

La tensión en la zona se siente, en octubre en San Cristóbal Tepatlaxco, en el mismo municipio, se intentó linchar a una persona ebria que atropelló a un cuidadano, los vecinos, cansados de la pasividad de la autoridad apedrearon a los propios policías y quemaron una patrulla: "hay tensión en todo el municipio, porque ha aumentado la delincuencia y vemos la tibieza del alcalde Rafael Núñez, cuando se le habla nunca está, solo está para tomarse la foto", señala Rodríguez.

Para cuidar a quienes entran y salen de su comunidad, las guardias decidieron improvisar un retén en la entrada principal del pueblo, sobre la avenida principal y camino a Tlanalapan; le marcan el alto a los vehículos sospechosos: "Buenas noches, ¿Adónde se dirige?, ¿por qué tiene los vidrios polarizados? Somos vecinos vigilantes y vemos por nuestra seguridad", dice Miguel Galindo, uno de los integrantes y quien toma la iniciativa para hacer el operativo discreto.

Alejandro Morales y su familia vivieron la delincuencia de esta región en carne propia, cuatro hombre  se metieron a su casa a robarle a las 7 de la mañana, ataron a su esposa, hijos y a él para vaciar su casa, se llevaron su herramienta, ropa y hasta los trastes de la cocina en su propia camioneta, detuvieron a dos y por capturar a otros dos, policías judiciales le pidieron 25 mil pesos.

Ante estos hechos, la autoridad poblana instaló una alarma y los vecinos y sus guardianes pagaron una más que ellos mismos manejan y accionan para llamar la atención de los vecinos, la primera fue instalada en la iglesia y la vecinal en una casa de tres pisos, como mensaje para una reunión o porque se detuvo a algún un delincuente, para que sea los propios pobladores los que determinen si se entrega a la autoridad o toman justicia por su propia mano.