RUBEN MOSSO | MILENIO
27 de septiembre de 2016 / 08:33 a.m.

MÉXICO.- La Universidad de Medicina de Innsbruck, en Austria, revelará “en breve” nuevos resultados sobre los análisis practicados a fragmentos óseos encontrados en el río San Juan y que la Procuraduría General de la República (PGR) presume son de algunos de los estudiantes de Ayotzinapa.

Loa anterior lo adelantaron funcionarios del Gobierno federal, al señalar que solo la ciencia podrá determinar si los 43 normalistas fueron asesinados y calcinados en el basurero municipal de Cocula, Guerrero.

El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), coadyuvantes en la investigación, han puesto en duda, a través de estudios del fuego, que los normalistas hubieran sido incinerados en el tiradero local 26 y 27 de septiembre de 2014.

El 27 de enero de 2015 el entonces procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, declaró que un grupo indeterminado de estudiantes había sido privado de la libertad, de la vida, incinerados en el basurero de Cocula y sus restos arrojados al río San Juan; esa es la "verdad histórica", puntualizó.

Sin embargo, peritajes como el realizado por el peruano José Luis Torero, a petición del GIEI, indican que se necesitan "condiciones necesarias para incinerar un cuerpo" y que el tiempo requerido para consumir un cadáver en incineración, como los restos enviados a Innsbruck, requería entre 90 y 120 minutos.

Un solo cuerpo, dijo Torero en su informe, requiere 700 kilos de madera, 310 kilos de neumático y la duración de la incineración son 12 horas. "En el caso de 43 cuerpos, la carga de combustible de madera es de 30 mil 100 kilogramos de madera, de 13 mil 330 kilogramos de neumáticos y la duración de consumo sería (de) 60 horas".

Los funcionarios del gobierno federal manifestaron que, ante la diversidad de opiniones científicas, la PGR tiene en marcha más análisis en materia de fuego.

Esos nuevos peritajes, explicaron, tienen como finalidad complementar los resultados que se obtuvieron del último estudio del fuego practicado y acordado entre la institución y el GIEI, a través de un grupo colegiado (en el que participó Torero y la máxima autoridad en el tema, el estadunidense John DeHaan), con lo que se busca esclarecer si los estudiantes murieron en Cocula.

En abril pasado la PGR informó que el estudio de dinámica de fuego practicado por el grupo colegiado, que determinó que en el basurero municipal de Cocula hay indicios de que se quemaron los restos de 17 personas, es concluyente.

Recordó que el análisis se pactó con el GIEI, éste último que propuso a tres especialistas, entre ellos, al peruano José Luis Torero.

Pese a ello, dejó claro que la indagatoria sigue abierta y se acordó que se agotarán todas las líneas de investigación para esclarecer los hechos.

Los restos

El 29 de octubre de 2014 fueron sacadas del río San Juan bolsas de plástico que contenían cenizas y restos óseos que se presume son de los normalistas.

El 4 de diciembre de 2014 la Universidad de Innsbruck dio a conocer que uno de los 17 restos óseos hallados que le fueron entregados por la PGR para su análisis corresponde al normalista Alexander Mora Venancio; tres días después, Innsbruck señaló que eran "muy bajas" las posibilidades de conocer la identidad del resto de las víctimas.

Sin embargo, el 16 de septiembre de 2015 la procuradora general de la República, Arely Gómez González, informó que la universidad austriaca identificó entre las víctimas del basurero del municipio de Cocula los restos de Jhosivani Guerrero de la Cruz y reconfirmó la muerte de Alexander Mora.

Pieza clave

La PGR dio a conocer la detención de Patricio Reyes Landa, El Pato, y de Jonathan Osorio Cortés, El Jona, en el poblado de Apetlaca, municipio de Cuetzala del Progreso en Guerrero, el 7 de noviembre de 2014, captura que derivó en la localización y detención en Cocula de Agustín García Reyes, El Chereje.

Tras rendir su declaración, los tres confesaron haber recibido y privado de la vida al grupo de estudiantes que les entregaron los policías municipales de Iguala y Cocula el 26 y 27 de septiembre de 2014.

Posteriormente, el 16 de enero de 2015, la PGR anunció la detención de Felipe Rodríguez Salgado, El Cepillo y/o Terco, quien fue señalado por sicarios como la persona que dirigió la operación contra los normalistas, conduciendo a las víctimas hasta el basurero, interrogándolas y dando la orden de asesinarlas e incinerarlas.

Por su parte, el Equipo Argentino de Antropología Forense dijo, el 9 de febrero de 2016, que no hay pruebas científicas que respalden que los normalistas fueron calcinados en Cocula; mencionó que en el tiradero fueron asesinadas al menos 19 personas, cuyos restos óseos datan de 2010 a la fecha, algunos de estos quemados, pero que ni uno pertenece a los estudiantes.

Agregaron que tampoco hay elementos científicos para relacionar los restos de Alexander Mora con los hallados en el basurero, porque no presentan las mismas características de fragmentación y calcinación.

La polémica sobre el basurero de Cocula se reavivó el pasado 13 de septiembre, cuando la revista Science publicó que José Torero realizó por su cuenta un experimento en Australia para demostrar su hipótesis de que es imposible que los normalistas fueron quemados en el tiradero municipal.

La revista señaló que el equipo de Torero "incineró sistemáticamente cuerpos de cerdos. Incluso utilizando 630 kg de madera para un único cerdo de 70 kg, todavía se advirtió la presencia de un 10 por ciento de la carne del cerdo después de que el fuego se consumiera"; para incinerar 43 cuerpos, explicó Torero, se hubieran necesitado más de 27 mil kilogramos de madera.