21 de enero de 2015 / 06:27 p.m.

Chile.- El gobierno chileno se hizo parte el miércoles del proceso que investiga la muerte del Nobel de Literatura Pablo Neruda y anunció la realización de peritajes genéticos para determinar si murió de cáncer o fue asesinado.

Así lo informó en rueda de prensa Francisco Ugás, secretario ejecutivo del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior.

"Existen antecedentes en la causa de que él habría sido envenenado y en ese sentido, esos indicios, apuntan a la intervención de determinados agentes (represivos). Por lo tanto existen antecedentes de que constituiría o podría constituir un crimen de lesa humanidad", declaró Ugás.

El abogado Rodrigo Llédo, del área jurídica del Programa, añadió que "Pablo Neruda no muere de cáncer, si bien él tenía cáncer y estaba afectado de cáncer, la causa de muerte hoy día es desconocida. Lo que hoy se está intentando con estas nuevas pericias es ver daño celular que podría haber provocado un veneno que ya no está presente en el cuerpo".

A 41 años de su muerte muchos creen que terceros intervinieron en el deceso, ocurrido 12 días después del golpe militar de 1973 y a menos de un día de que Neruda marchara al exilio en México. El poeta murió, además, en la misma clínica privada donde años después agentes represivos envenenaron al expresidente Eduardo Frei Montalva (1964-1970), según investigaciones judiciales.

Las pruebas genéticas estarán a cargo de un panel de expertos españoles y chilenos.

Las pruebas de toxicología realizadas en 2013 resultaron negativas, pero un comunicado firmado por el Programa de Derechos Humanos dijo que los exámenes "no permiten descartar ni confirmar la posibilidad de que horas antes de su fallecimiento el paciente pudiera haber recibido algún agente (químico, biológico o radioactivo) que posteriormente perjudicara su estado de salud, en forma aguda".

"La causa de muerte de Pablo Neruda no es clara y, por tanto, la familia, el país y el mundo entero tiene derecho a conocer la verdad", agregó Lledó.

Tanto en el país como en el exterior los opositores a la recién inaugurada dictadura de Augusto Pinochet pensaban que Neruda podía convertirse en una voz de la disidencia en el exilio, como lo expresó en una ocasión a AP el embajador de México en Chile en 1973, Gonzalo Martínez Corbalá.

La versión oficial del régimen militar (1973-1990) fue que Neruda murió de cáncer de próstata, pero su certificado de defunción indica que tenía caquexia, una desnutrición extrema originada en una muy rápida baja de peso que ocasiona una debilidad que impide incluso moverse. Martínez Corbalá dijo a AP que vio a Neruda un día antes de su muerte y estaba gordo como siempre, con más de 100 kilos de peso.

El ayudante y chofer de Neruda, Manuel Araya, ha afirmado reiteradamente que mientras la esposa de Neruda y él realizaban diligencias fuera de la ciudad, el vate los telefoneó y les dijo que se sentía muy mal luego de recibir una inyección cuyo contenido se desconoce. Según Araya, una enfermera le dijo que se trataba de un analgésico.

La nota del Programa de Derechos Humanos precisó que las nuevas pruebas "permitirán contrastar muestras para análisis de materias inorgánicas y/o metales pesados y, eventualmente, orgánicos no realizados, pudiendo establecer la existencia o inexistencia de algún elemento que no debería encontrarse en un tejido biológico y que pudiera ser directa o indirectamente causa de su muerte".

Las pruebas se realizarán por orden del juez Mario Carroza, quien investiga las causas de la muerte de Neruda y el año pasado acogió las recomendaciones de otro grupo de expertos de realizar otras pruebas.

Neruda, de 69 años, ferviente militante del Partido Comunista, murió el 23 de septiembre de 1973 y sus restos fueron exhumados en abril de 2013.

FOTO: Especial

TEXTO: AP