22 de octubre de 2014 / 04:50 p.m.

México.- En una hora el Centro Médico Nacional 20 de Noviembre del Issste, logró curar de cáncer de hígado a una paciente de 56 años.

La mujer estaba condenada a efectos crónicos en menos de seis meses y a perder toda posibilidad de tratamiento, incluido el trasplante del órgano.

Un equipo multidisciplinario de especialistas encabezado por Carlos Flórez aplicó la técnica de mínima invasión conocida como ablación por microondas.

Este método consiste en destruir con calor y de manera directa la tumoración maligna, cuando ésta se encuentra en etapas tempranas, es decir, menos de cinco centímetros de diámetro.

En el mundo este procedimiento se aplica desde hace 10 años, pero en México el sector público comenzó a ofrecerlo recientemente a sus afiliados.

Se trata de un procedimiento vanguardista porque se reducen riesgos operatorios, como sangrados, al igual que los tiempos hospitalarios, pues los pacientes son dados de alta en 48 horas máximo. Asimismo, tampoco es necesario recurrir a las transfusiones sanguíneas, sobre todo al plasma para la coagulación.

Guadalupe Hernández, la paciente número uno de ese centro de alta especialidad, podrá incorporarse en los próximos días a su trabajo como profesora de física en una secundaria, aun cuando padece desde hace varios años cirrosis por hepatitis C.

En agosto recibió la noticia de que padecía cáncer de hígado. “Estaba muy debilitada y bajé mucho de peso. Cuando recibí el diagnóstico no lo podía creer, no lo aceptaba. Lo primero que pensé fue: cáncer igual a muerte”, relató sobre el proceso de preparación, antes de ser intervenida.

Para Flórez, está técnica representa aumentar el número de procedimientos, considerando que en los últimos cinco años se pasó de cinco a 50 casos de cáncer de hígado, con 90 por ciento de prevalencia de hepatitis c, virus que se contagia por jeringas contaminadas, sangre trasfundida y contacto sexual.

No todos, por supuesto, son candidatos. Es necesario que el tumor sea menor a cinco centímetros y se encuentre en etapas iniciales.

El método “consiste en introducir una aguja de 23 centímetros dentro del tumor, a través de la cual se aplica energía de microondas durante tres o cinco minutos, de acuerdo con el tamaño de la tumoración; ésta va a desaparecer por la acción del calor”, dice el especialista.

En esta ocasión el comité ético consideró que la ablación por microondas debía hacerse con laparoscopía, entre otras razones por estar cerca del estómago.

“El hepatocarcinoma es agresivo por sí solo. No hay tratamiento médico, ni la quimioterapia, que pueda contrarrestar su crecimiento. Si no nos hubiéramos dado cuenta de que ya tenía el tumor de tres centímetros, en cuatro a seis meses crecería al doble, y en otros cuatro meses mediría 12 centímetros. En ese breve periodo hubiera estado fuera de cualquier tratamiento curativo, incluso, perdido la oportunidad de cirugía o trasplante”, abundó.

Operación rápida

En la intervención duró una hora, cuatro menos que una cirugía tradicional. Carlos Florez, junto con su equipo, conformado por Diego Guzmán, Gerardo Navarro y Antonio Tellitud, entre otros, realizó la exploración por la zona para luego, a través de laparoscopia, introducir la aguja que se insertó en el tumor y lo quemó en cinco minutos.

Siguió la exploración. Aunque estaban seguros de que era el único tumor, aplicaron otras dos dosis de microondas para disminuir más la presencia de otros agentes malignos.

“El sistema de microondas produce coagulación del tejido y eso lo hace bastante seguro, porque cuando quitemos la antena no habrá sangrado”, añadió Flórez, “pues hemos terminado”.

“La paciente seguramente se va recuperar tan fácil como lo hace alguien que se sometió a una cirugía de vesícula. Se podría ir el jueves a casa”, explicó. “Logramos curarla de cáncer, no así de la cirrosis, que ha modificado su hígado.

 

FOTO: Cortesía Milenio

BLANCA VALADEZ/ MILENIO DIGITAL