MILENIO DIGITAL
29 de octubre de 2016 / 08:34 a.m.

MÉXICO.- Tras 31 años y cuatro meses, Francisco Javier Tejeda Jaramillo, acusado por el asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena Salazar en 1985, salió de prisión la madrugada de este viernes por ser un interno modelo del Reclusorio Norte en la Ciudad de México.

"¡Por fin, la injusticia se acabó!", aseguró a su salida del Reclusorio Norte, para después abrazar a sus hijos, los cuales por primera vez vieron a su padre sin el uniforme de convicto.

Pero también estaba su esposa, a quien agradeció por tantos años de espera para, ahora sí, disfrutar de su matrimonio, el cual fue truncado a los 15 días de comenzar cuando fue ingresado al penal el 11 de junio de 1985.

Además, estuvieron a la espera de su libertad algunos otros familiares, a quienes, sin importar el frío en el norte de la ciudad, aguardaron hasta las 0:02 de la madrugada de este viernes para recibirlo.

"Llegó el momento de una nueva vida. Tengo muchos planes, lo pasado, que ahí se quede, me importa el hoy, y lo que será mi vida en adelante, rodeado de mi familia, la que nunca me abandonó, la gente que me quiere", mencionó Tejeda Jaramillo, quien reafirmó haber sido presionado para firmar la confesión en la cual daba cuenta que él había sido el autor material del asesinato de "Kiki".

Luego de que el agente Camarena Salazar, "Kiki", se infiltró en el cártel de Guadalajara, fundado por Miguel Ángel Félix Gallardo, "El Padrino", el capo ordenó su secuestro el 7 de febrero de 1985 y agentes corruptos de la extinta Dirección Federal de Seguridad levantaron a Camarena para torturarlo. Por los golpes, el agente perdió la vida en 1985.

Tejeda Jaramillo fue detenido ese mismo año por el gobierno de Miguel de la Madrid y culpado del asesinato, según él, injustamente.

Quien en prisión se convirtió en artista plástico y logró colocar algunas de sus obras entre coleccionistas de Nueva Zelanda, Francia, Colombia y Estados Unidos, expuso a su salida del penal que su objetivo es tener un centro artístico.

"Uno de mis grandes planes es reunir a por lo menos 30 pintores para formar un grupo y poner un centro artístico con galería, fábrica y tienda de materiales artísticos, y llevar el arte a provincia, porque una de las cosas que aprendí es que la pintura no es elitista, sino que las personas la convierten en ello al montar exposiciones sólo en las grandes ciudades y de lo que se trata es acercar el arte a la gente".

El "Maestro", como le decían sus alumnos de pintura en el Reclusorio Norte, espera pronto poder en marcha este nuevo capítulo en su vida, "pero ahora quiero disfrutar de mi familia, de mi libertad y ver todo de lo que me perdí estos 31 años".