MILENIO DIGITAL
5 de septiembre de 2017 / 07:38 a.m.

MÉXICO.- Grisel salió de su casa, contigua a la de su mamá, cuando regresó vio a un hombre salir por la puerta principal, gritó y el resto de sus familiares corrieron tras el asaltante. Al someterlo y llegar al MP les indicaron que no había delito que perseguir porque el robo fue sin violencia.

Minutos después, la autoridad cambió de opinión y le fincó responsabilidad penal; sin embargo, cuando el sujeto llegó ante el juez de control recuperó su libertad bajo la premisa de firmar por los siguientes tres meses y obligarlo a no acercarse a la víctima.

La mujer recuerda que fueron dos audiencias, ahí se enteró que el asaltante vive en la colonia aledaña y tiene antecedentes penales por dos robos, por los que incluso cumplió una sentencia en la cárcel.

Con la ayuda del MP se opuso a que el agresor saliera libre, pidió la palabra durante la audiencia y argumentó que vive sola con sus dos hijas adolescentes porque su esposo es policía y radica en otro estado y la cercanía con el detenido le generaba inseguridad.

Ante su insistencia el juez le explicó que el nuevo Sistema de Justicia Penal Acusatorio permite que los procesados, acusados de delitos no graves, gocen de su libertad bajo ciertas condiciones y aunque entendía su inconformidad, no podía dictar la prisión preventiva oficiosa.

Durante el interrogatorio el hombre admitió que robó algunos aretes y un teléfono que encontró a su paso. Al cuestionarlo sobre los golpes y fractura que tenía en la nariz justificó que al huir se cayó, pero en realidad fue tundido por los familiares de Grisel.

Cuando la mujer se percató que había un desconocido gritó y chifló como, desde hace mucho, habían acordado con el resto de sus parientes ante la imposibilidad de cerrar la calle y protegerse de la delincuencia en Coyoacán.

Las bondades del nuevo sistema judicial ha permitido que las cárceles se despresuricen con la salida masiva de por lo menos 14 mil reos desde el año pasado a la fecha.

Crecen homicidios dolosos por las “bondades” de la ley

La portación de arma de fuego y la sanción mínima que establece la ley que permite a las personas obtener su libertad, es factor elemental en el incremento del delito de homicidio doloso en Ciudad de México.

El procurador de justicia capitalino, Edmundo Garrido, avaló la necesidad de reformar la legislación para que este ilícito tenga un castigo más severo, además de evitar que con el pago de fianza los detenidos eviten la prisión.

Las estadísticas que difunde mensualmente la Procuraduría General de Justicia capitalina en su página de internet revelan que en los primeros siete meses del año el homicidio doloso tuvo un incremento de 50.3 por ciento comparado con el mismo periodo de 2014. Pasó de 413 casos hace tres años a 621 carpetas de investigación iniciadas por crímenes violentos en este año.

El crecimiento ha sido paulatino, pues en 2015 fueron 491 homicidios dolosos; en 2016 sumaron 524 casos y julio pasado alcanzó el máximo histórico.

Garrido dijo que 60 por ciento de los crímenes dolosos en CdMx son consecuencia de venganzas, temas pasionales y riñas donde salen a relucir armas de fuego.

ilp