9 de noviembre de 2014 / 04:38 p.m.

MÉXICO.- ¿Hay alguna prueba de que existió realmenteCamelia La Texana? Al hacerse esta pregunta, la compositora Gabriela Ortiz indagó en los telares del mito popular que nos ha heredado el narcotráfico y lo llevó a escena, con lenguajes muy distintos a los de Los Tigres del Norte, por supuesto: el del piano, los violines y los chelos. La contrabandista se posa, ahora, trás del sonido de 16 instrumentos. Se trata de la ópera Únicamente la verdad. La auténtica historia de Camelia La Texana, que le ha valido a la artista mexicana desde una presentación en el Long Beach Opera hasta una nominación al Grammy Latino.

¿Cómo trasladó la historia de esta mujer a una ópera?

Más que hablar de su historia, la obra cuestiona cómo los medios de comunicación crearon su mito. La compuse junto con mi hermano Rubén Ortiz y lo que hicimos fue una recopilación de textos que encontramos durante años en periódicos sobre el personaje de Camelia, para saber cómo se pudo magnificar una historia al grado de crear un personaje que, además, quizá nunca existió o al menos no como nos lo han hecho creer. 

El reto no solo fue del ensamble de instrumentos y voces, sino hasta documental…

Realizamos muchos viajes a la frontera para conseguir material visual y bibliográfico. Encontramos en la revista Alarma! un artículo de 1986 con la historia de un hombre que se acostó en las vías del tren dispuesto a terminar con su vida. Cuando llegaron los forenses, según el texto, encontraron la cabeza del hombre en manos de una mujer que se hizo llamar Camelia La Texana. Tenemos el testimonio del propio autor del corrido “Contrabando y traición”, Ángel González, en el que admite no conocer a Camelia, solo dice que se inspiró en una amiga que tenía en Los Ángeles, contradiciendo, así, las otras noticias que se publicaron sobre esta mujer. Esta es la manera como en la ópera señalamos que los medios construyeron el mito.

Rubén Ortiz ha definido la obra como una “videópera”.

Yo diría que es un trabajo interdisciplinario. La obra cuenta con un montaje multimedia que funciona como un recurso más, y que la enriquece. Por eso nos tomó años cristalizar el proyecto —desde 1995 empezamos a gestar la idea de la pieza—, porque sí, yo hago la partitura, pero necesito a músicos que le den voz, que la toquen, a un director de escena que pueda dramatizarla de la manera en que yo la visualicé, un director musical, de vestuario, de escenografía… Fue un esfuerzo enorme, pero es una mayor gratificación verla ya en escena.

Y está también la nominación al Grammy Latino…

Que yo sepa, ningún mexicano ha sido nominado a este galardón por Mejor Composición Clásica Contemporánea, lo cual es para mí ya una distinción muy importante. Sin embargo, como compositor, el mejor estímulo es escuchar mi partitura ya montada y que los músicos la sigan tocando, porque quiere decir que lo que hago “comunica”. También está el lanzamiento del disco, un logro valiosísimo, porque así como es importante que los escritores publiquen sus novelas, también lo es que los músicos dejen un legado fonográfico.

En otra de sus piezas, Río Bravo, aborda el tema de los feminicidios en Juárez. Parte de su obra no se puede desligar del contexto social.

Cada artista tiene una libertad creativa única. En mi caso, creo que cada obra responde a una situación distinta, pero también creo que la obra del artista es el reflejo de nuestra sociedad. Por ejemplo, Río Bravo es una pieza realizada para seis voces en una versión para mezzosoprano y flauta, y está basada en un poema de Mónica Sánchez Escuer que me atrajo desde la primera vez que lo escuché, es desgarrador, duro.

¿Cómo sería la ópera sobre la crisis que azota hoy en día al país?

No lo sé porque estamos en un momento muy complejo. Por ejemplo, lo de los 43 normalistas desaparecidos es tan triste que no sabría cómo interpretarlo. En Únicamente la verdad, sobre todo en la puesta en escena que hizo Mario Espinosa en 2010, ya se habla un poco de esta realidad. Lo que hizo Mario en su versión fue hablar de una historia en paralelo: quién es Camelia La Texana y la historia de una mujer perseguida por la violencia del narco. Una lectura de vigencia, de actualidad.

El CD de la ópera Únicamente la verdad.La auténtica historia de Camelia La Texana, se presenta el martes 11 de noviembre a las 19:30 horas en la Fonoteca Nacional, con la participación de Juan Arturo Brennan, José Wolffer, José Areán, Valeria Palomino y José Luis Rivero. En la presentación actuará la mezzo Nieves Navarro y se conocerá material visual y sonoro de la ópera realizado por José María Serralde.

Únicamente la verdad, obtuvo en 2013 Las Lunas del Auditorio. La ópera investiga la creación de un mito popular a través de los medios y es también un doloroso recuento de la cruda realidad del narcotráfico y la migración en el norte de México.

FOTO: Especial

Vianey Fernández | DOMINICAL | MILENIO