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11 de marzo de 2016 / 09:58 a.m.

México.- "Las drogas han sido mi problema", confiesa Iván en el patio del anexo del Reclusorio Norte, en Ciudad de México, mientras hace grabados que se cotizan caro y llaman la atención de turistas y nacionales acostumbrados al lujo.

Aunque ha pasado por una clínica de desintoxicación, ahora hace dibujos tatuados sobre cuero, realizados entre las celdas de barrotes oxidados, que acaban formando bolsos que se venden por hasta 8 mil pesos en las zonas más selectas del país.

De acuerdo a un artículo publicado por el diario El País, Iván es uno de los más de 200 presos que participan en el programa de reinserción que ha emprendido la fundación Prison Art.

Como el resto de sus compañeros, la única herramienta de trabajo de Iván es una improvisada máquina de tatuar formada por un motor de DVD y una pluma Bic, con la que rasga el cuero hasta dar forma a dibujos que hablan de libertad, transmiten optimismo y en otras ocasiones hacen referencia al sufrimiento.

Su estado de ánimo queda plasmado en bolsos, fundas de iPad o mochilas que solo unos pocos podrán adquirir en las cinco exclusivas tiendas que Prison Art tiene repartidas entre el Caribe mexicano, Ciudad de México y la zona turística de San Miguel de Allende.

La fundación surgió cuando su presidente, Jorge Cueto, pasó por una de las cárceles más grandes del país. Este empresario de origen español estuvo 11 meses en prisión preventiva, hasta que un juez lo declaró inocente. Un periodo en el que sufrió las duras condiciones de vida que se dan en las prisiones mexicanas.

Pero Iván, que comenzó a consumir droga tras la muerte de su padre, también ha experimentado las peleas que surgen al estar encerrado en otras cárceles del país.

Bolsos de los reos
La única herramienta de trabajo de Iván es una improvisada máquina de tatuar | ESPECIAL
Reos bolsas
Los bolsos se venden por hasta 8 mil pesos en las zonas más selectas del país | ESPECIAL
Reos BOLSAS
La fundación surgió cuando su presidente, Jorge Cueto, pasó por una de las cárceles más grandes del país | ESPECIAL
Reos bolsas
Todas las piezas son únicas, producto de la fusión del tatuaje tradicional con la elaboración artesanal de productos de piel | ESPECIAL
Bolsas reos
La mitad de los ingresos que les genera cada bolso son para sus familias | ESPECIAL
bolsas reos
Los detalles se terminan deconfeccionar fuera del penal | ESPECIAL
Bolsas reos
Una tienda de Prison Art en Polanco | ESPECIAL
Bolsas reos
Este bolso tiene un costo de seis mil 900 pesos, según la página de Facebook de la asociación | ESPECIAL

Este reo relata con frialdad las palizas, amenazas y aquellas semanas en las que tuvo que dormir de pie con otras 30 personas en una celda que tenía capacidad para seis: "para dormir a uno lo ataban de los barrotes, otro estaba detrás del excusado, otro sobre él, uno más en la regadera", recuerda.

Asegura que ha sentido más peligro dentro de la cárcel que fuera y más tentaciones de consumo de drogas en la prisión que cuando goza de libertad.

Sin embargo, califica a Prison Art como "un ángel de la guarda", una ayuda fundamental en el proceso de transformación que ha experimentado. "Me he visto tentado en varias ocasiones, pero yo me encierro y me pongo a tatuar. Son solo cinco segundos los que tienes que ser fuerte, luego se te pasan las ganas".

Pero Iván, quien está a un mes de salir de cumplir su condena, no es un recluso más dentro de la prisión. Goza de responsabilidades, algo poco común entre los presos; dirige en el anexo del Reclusorio Norte las labores de la fundación y eso hace que algunos de sus compañeros lo llamen queriendo unirse al proyecto. Los requisitos son tres: no consumir drogas, acudir a las charlas de desintoxicación de la prisión y aceptar que la mitad de los ingresos que les genere Prison Art vaya para sus familias.