ALEJANDRO MADRIGAL E ISABEL ZAMUDIO | MILENIO
23 de septiembre de 2016 / 01:12 p.m.

VERACRUZ.- El Infierno. Una zona de “exterminio”. Este lugar macabro podría convertirse pronto en la peor historia en México de la guerra entre narcos y en el combate contra el crimen organizado: en este lugar han sido halladas decenas de fosas clandestinas y se prevé que se encuentren cientos de cuerpos. Cuerpos y restos, pedazos de cadáveres que exhiben la ruindad de los delincuentes...

Rosalía, Erika, Celia y Perla recorren todos los días 4 kilómetros en la batea de una camioneta 4X4 por un camino de terracería para llegar a lo que llaman El Infierno. Estas mujeres trabajan bajo un sol de 40 grados y en un predio cercano a la colonia Colinas de Santa Fe, en los límites del Puerto de Veracruz y La Antigua, donde hallaron 87 narcofosas en las que pudieran estar enterrados al menos 250 cadáveres.

Las cuatro buscan a sus hijos y familiares. Por eso decidieron crear el colectivo de búsqueda de personas desaparecidas El Solecito. Uno de sus primeros lugares al que se dirigieron fue este, detrás del parque logístico CICE, perteneciente al Recinto Portuario. Aquí han explorado ya 12 fosas en las que han encontrado 36 cabezas o cráneos y otras partes de cuerpos.

“Es una zona de terror, de miedo, en la que hemos encontrado cadáveres. Fue una zona de exterminio de mucha gente”, contó Rosalía, odontóloga de profesión que cerró su consultorio desde hace cinco años para buscar a su hijo Roberto Carlos Casso Castro, desaparecido el 24 de diciembre de 2011 en el municipio de Huatusco.

Desde el 3 de agosto, este grupo de madres explora ese predio y la cantidad de fosas se incrementa a diario. Todo comenzó cuando el 10 de mayo durante una marcha los llamados arrepentidos, individuos que abandonan un grupo delictivo, les entregaron un mapa con el punto exacto donde pueden encontrar a sus familiares. Y no se equivocaron, en ese lugar hallaron las narcofosas individuales o múltiples.

“Es el peor crimen que se cometió y se sigue cometiendo en Veracruz, porque quizás ya tienen otro lugar, pero las desapariciones siguen”, advirtió.

Erika busca a su hermano Pedro Gustavo Estévez, quien desapareció el 19 de noviembre de 2013 en su negocio de baterías para auto en Veracruz. Para ella la colonia Colinas de Santa Fe es una zona de miedo y un cementerio enorme, donde se cometieron muchos crímenes.

“Son restos que algunos sí se ve que están desmembrados, les falta un brazo, una pierna, otros solo tienen el tronco del cuerpo; están los cráneos, el vendaje, las ropas, las bolsas negras, alguno que otro accesorio. Mi labor es venir a encontrarlos. El miedo se me fue desde que se lo llevaron, por eso estoy aquí luchando”, dijo.

El mapa entregado por sicarios arrepentidos expone que el responsable de los asesinatos sería Ricardo Pacheco, El Quino, líder del cartel Jalisco Nueva Generación en el centro y norte de Veracruz, detenido en septiembre de 2013. Actualmente se encuentra libre y es uno de los objetivos del gobierno federal.

Al predio solo se ingresa por la colonia Colinas de Santa Fe, una de las más peligrosas; se entra por un camino de terracería y, de acuerdo con el Registro Catastral de Bienes Inmuebles, Urbanos, Suburbanos y Rurales del municipio, es propiedad de la familia del ex gobernador veracruzano Agustín Acosta Lagunes.

Pero este mapa no es el único: a finales de agosto a las madres les entregaron un segundo mapa, en el que marcan con cruces el lugar de presuntas narcofosas; este nuevo punto está muy cerca de ahí, por la carretera conocida como Km 13.5 y de la ampliación del Recinto Portuario.

“¿Quieren encontrar más desaparecidos?, en el Km 13.5, a la altura del Parque 2000, hasta donde están las propiedades de los Lagunes y los Barradas, pero por dentro de la carretera, ahí es un panteón de dunas en la zona de mar y área de tráileres, si se ponen abusados ahí van a encontrar más de 400 cuerpos, donde rasquen, hasta se peleaban por enterrar”, se lee en el mapa.

El Solecito decidió no entrar ahí hasta que se tenga un gran avance en el predio donde trabajan: “Nos hacen falta manos aquí, nosotros trabajamos en la tierra, así que primero este y después nos vamos al otro, pero nos dicen que pudiera haber más de 300 cuerpos”, afirmó Rosalía.

De acuerdo con las madres, desde hace un año se alertó a la fiscalía del estado sobre el cementerio clandestino y ante la presión, peritos de la Seido entraron y solo hallaron cinco cuerpos. Nunca imaginaron la magnitud de lo que ahí, en realidad, se encuentra. Lo que podría convertirse en la peor historia en México de ejecuciones, cadáveres y fosas clandestinas.

El fiscal Luis Ángel Bravo confirmó la existencia de los mapas y los narcocementerios, y dijo que la fiscalía debe trabajar con estos colectivos y asociaciones que cuentan con otro tipo de información que ayuda en la investigación de delitos.

“En todo el estado, y siempre que haya estos datos, se ha venido trabajando y buscando en los puntos, y máxime si proviene de algún colectivo, nos ayudarán y se investigarán. La fiscalía no es una entidad que prevenga, investigamos lo que ya pasó lamentablemente”, aceptó.

Las labores de búsqueda se mantienen, luego de que el 24 de agosto, el subsecretario de Derechos Humanos de Gobernación, Roberto Campa, visitó la zona y se reunió con las víctimas, a quienes ofreció su respaldo y mandó más policías-científicos para identificar cuerpos y crearles su perfil genético.

El miércoles acudió el presidente de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, Jaime Rochín, para visitar el lugar, ofrecer medicamentos, alimentos y recursos: “Es impresionante ver las banderitas marcadas”, atinó a decir. Se refiere a las marcas sobre las fosas y sobre restos de cuerpos...

Para Rosalía el apoyo del gobierno federal es urgente para terminar con el infierno de buscar a su hijo. “No me cansaré de buscarlo hasta el último momento de mi vida".