MILENIO DIGITAL
17 de mayo de 2017 / 10:25 a.m.

GUASAVE, SINALOA.- En ocho meses Dayana Camacho dejó de ser la menor más obesa del mundo, luego de someterse a un bypass gástrico, procedimiento quirúrgico que redujo 50 por ciento su estómago y que le permitió pasar de 200 a 120 kilogramos de peso.

Con la pérdida de 80 kilos, Dayana dice que ya no es la adolescente depresiva, furiosa por el bullying de sus compañeros, siempre encerrada y escondida, dependiente de su madre hasta en cuestiones básicas como su aseo personal.

“Ya me puedo bañar sola y yo me cambio. Hago todo, antes no podía, por eso me ayudaba mi mamá”, señaló la menor intervenida el 13 de septiembre por el cirujano José Antonio Castañeda en su clínica de Guadalajara, Jalisco.

“Siento como si hubiera vuelto a nacer, me siento muy diferente; hago muchas cosas que antes no podía, como trasladarme a la casa de mi tía —que está a 30 pasos de su hogar— sin agotarme. Ahora ya salgo con mis amigas y la gente ya no me mira raro, ya no me gritan ballena, ahora me dicen que estoy bonita”, relató.

Para llegar a un peso ideal, la joven de 14 años todavía debe bajar 50 kilos adicionales, pero eso no ha impedido que se ponga, por primera vez, vestidos entallados y cortos, que use shorts y salga de fiesta con sus primas y amigas; que se mire por horas en el espejo sin avergonzarse “pues yo me veo bonita”, y que planee su fiesta de 15 años, el 24 de junio, en el terreno sin pavimentar de su casa, en la zona rural de El Colorado, en Guasave, Sinaloa.

La cama de Dayana dejó de ser de fierro, ahora es de madera. La joven desearía “quemar” la ropa que antes usaba, cuando pesaba 200 kilos, pero su madre la mantiene guardada. “No quiero ni un mal recuerdo”, comentó la adolescente, quien permitió que su prima Guadalupe, de poco más de 40 kilos, se metiera en su antiguo uniforme escolar que lució a MILENIO para demostrar la cantidad de tallas que ha bajado: pasó de 4X a 1X.

Dayana espera que su familia, que es de escasos recursos, logre cumplir su sueño de hacer su fiesta en grande, y en ese proceso ha encontrado gente que se ha sumado, como el diseñador de modas Eduardo López, quien le regalará su vestido color salmón de shantung francés.

Una señora que la vio en televisión se comprometió a contribuir con los adornos y le gritó: “Tú eres la niña, ¿verdad? Te he visto en la tele, ¡guau! y ahora te tengo en persona. Soy tu fan”, recordó su prima Litzy.
Para sus 15 años, dijo, “quiero que venga mucha gente y que como a Rubí (la quinceañera que se hizo famosa en redes sociales) me regalen un carro”.

Comienzo difícil

Los primeros días del procedimiento quirúrgico no fueron sencillos para la familia.

“Sufrimos mucho con ella los primeros meses. A lo mejor le daba ansiedad por comer, porque ella quería seguir tomando líquidos fuertes, como refrescos”, relató Ramona Carrillo, madre de Dayana.
De un día para otro, la menor dejó de comer más de 10 tortillas diarias, litros de refresco y todo lo que encontraba en el refrigerador mientras todos dormían.

“Una semana estuvo con puro líquido, otra con puras papillas. Cada semana le iba cambiando su dieta y ya está en la fase de que puede comer de todo, pero con moderación”, dijo la mamá.

A la familia también le cambió la vida después de la operación: “Antes me hacía llorar (...) Era una pesadilla. Si la comida no estaba a su hora, si no me miraba en la cocina, ella me gritaba, se ponía histérica. Ahora estamos a gusto”.

La adolescente dejó atrás la idea que tenía de cortarse las venas, pero su mente aún le envía, en ocasiones, mensajes de comer como lo hacía antes.

“No voy con ninguna psicóloga, pero hay veces que creo que sí es necesario: cuando me da esa ansiedad y la mente me dice: ‘come, come, come’. Esto no es seguido, y cuando me sucede procuro tomar agua”, comentó la adolescente.

Para su fiesta la menor solo tendrá un chambelán, que es un familiar, aún no ha comenzado con los ensayos, pero tiene la promesa de que le pondrán sonido. “Yo solo quiero festejar en grande, espero que las niñas que están igual que yo se den cuenta que sí se puede y luchen por bajar de peso”.