HISTORIA | LETICIA FERNÁNDEZ
6 de mayo de 2016 / 12:18 p.m.

México.- En el cuaderno que Daniel usaba para ir a clases de secundaria estaba cada uno de los pasos que seguiría para matar a una familia. Y como si se tratara de un juego, el jovencito de 17 años también elaboró una maqueta.

Con muñecos de plástico, carritos y plastilina el adolescente ejemplificó los lugares donde se movían las víctimas, se dio a la tarea de pasar horas moldeando y colocando en una tabla un campo de batalla.

Como para no perder tiempo ni logística, Daniel usó su cuaderno tamaño profesional cuadriculado para poner sus opciones: “disparos and run”, “sijilo”, “emboscada” y “dormirlos”. Al final, ninguna de esas estrategias tomó.

El pasado 3 de mayo, el adolescente y sus cómplices, de 13 y 16, decidieron abordar a sus víctimas cuando ambas estaban solas en casa. El objetivo era apropiarse de herramientas, dinero y bienes que la familia guardaba.

Para los tres adolescentes no fue difícil entrar a la vivienda ubicada en la calle Diego Rivera, esquina con Ramos Millán, en la colonia San Miguel Teotongo, de la delegación Iztapalapa.

Ahí mismo vivía Daniel con su mamá en una pequeña casa que meses antes habían comenzado a rentar.

La confianza que el jovencito se había ganado era en parte por la amistad que inició con Alejandra y sus padres, dueños del predio. Fue así que conoció dónde guardaban la herramienta que usaba el jefe de familia en su taller de mecánica y otros objetos de valor.

                                      EL HOMICIDIO

El día del doble crimen señaló a sus amigos la labor que cada quien debía realizar. El niño de 13 años vigiló la entrada, mientras los otros dos asesinaban con cuchillos que tomaron de la cocina y un desarmador.

Desde afuera, uno de los vecinos observó que Daniel entraba y salía de la casa con cubetas de agua. Al recriminarle, el presunto homicida simplemente se limitó a decir que estaba estudiando con sus amigos y las manchas rojas que tenía en su cara y ropa era de pintura.

Fue hasta que llegó el padre de familia cuando se dio cuenta que su esposa, de 39 años, y su hija de 14 estaban inconscientes, bañadas en sangre y tiradas en el piso de la cocina.

El hombre llamó a la policía y los servicios de emergencia, que llegaron de inmediato, pero solo la adolescente mostraba signos vitales. Aunque fue trasladada al hospital más cercano, falleció en el trayecto.

Las autoridades comenzaron a indagar en el círculo más cercano a las dos víctimas. El primer lugar donde pidieron ingresar correspondía a la pequeña casa que rentaban en el mismo predio.

Con el permiso que dio la mamá de Daniel, los policías hurgaron cada rincón, la maqueta que tenía el menor daba cuenta de que todo era un juego de “guerritas”. En un apartado había tres cuerpos tirados en el exterior, un carro y una motocicleta.

Mientras que en ese cuaderno estaba el diseño del departamento de las víctimas, la distribución de entradas y salidas, así como la ubicación del carro y la moto que guardaban los caseros.

Daniel fue incriminado junto con los otros menores de homicidio calificado. Se negaron a rendir su declaración ante el Ministerio Público y ninguno pudo dar una explicación de las manchas de sangre que tenían en sus ropas.

Menores hicieron maqueta y croquis para planear asesinato a familia
Los menores también realizaron un croquis. | FOTO: ESPECIAL

“A la hora de encontrar en uno de los domicilios la maqueta y el cuaderno, viene siendo un indicio, se percibe o se lee que tienen un vehículo con una cantidad que es de las víctimas y una moto.

“Probablemente la intención era quedarse con el dinero, porque es lo que aparece en el cuaderno del niño”, explicó la fiscal de Niños, Niñas y Adolescentes, Margarita Maguey.

Los estudios médicos practicados a Daniel confirmaron que es un niño sano, que no tiene adicciones de drogas y alcohol.

A decir de las autoridades capitalinas, el menor cometió el doble crimen para hacerse llegar de dinero cansado de la precaria vida que compartía con su madre.

“A la luz se ve un poquito la carencia económica. Él estudiaba la secundaria”, sostuvo la fiscal.

Daniel quedó a disposición de un juez especializado en adolescentes acusado por doble homicidio, por el que podrá recibir una sentencia de cinco años de prisión.