MILENIO DIGITAL
20 de noviembre de 2017 / 08:24 p.m.

ESPECIAL.- La presencia del crimen organizado en el mercado de bebidas alcohólicas es cada vez “más común”, y aunque no participa en la producción, hay mafias que se dedican al robo de mercancías y adulterar las mismas.

El mercado ilegal de bebidas alcohólicas tiene un valor de 19 mil 430 millones de pesos, lo que representa una pérdida fiscal de 6 mil millones de pesos de Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).

Luis Velasco Fernández, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Tequilera, asegura que los robos a sus camiones y bodegas llevan varios años.

Los asaltos son pocos, detalla, hay cerca de seis al año; sin embargo, basta una botella legítima para rellenar cinco con ingredientes de dudosa procedencia, que desencadena un espiral que daña a la industria:

Luego del hurto, los criminales pueden vender el producto tal cual y esas ganancias pasan directamente a sus arcas; sacan del mercado las marcas que no les gustan.

La otra vía, refieren autoridades federales, es con la extracción del líquido para rellenar botellas con otros químicos que dañan la salud de los consumidores.

Sobre los asaltos, Velasco Fernández, indica que los puntos rojos carreteros están en Tamaulipas, Veracruz y Jalisco, desde donde se exporta 95 por ciento del tequila.

Explica que este fenómeno no es exclusivo de este sexenio, que desde hace años han invertido recursos para que los camiones lleven una custodia particular y así prevenir los hurtos.

“Es común el robo, el asalto a tráileres, bodegas de la industria, donde llega un comando y nos quita el producto. Hay varios casos en los que vacían las bodegas de empresas de prestigio y ese producto sale al mercado ilegal”.

De acuerdo con el “Análisis del mercado informal de bebidas alcohólicas y destiladas en México”, realizado por la firma Euromonitor Internacional en 2007, la informalidad de bebidas destiladas paso de 43 a 36 por ciento de 2013 a 2015.

El estudio señala que el mercado ilegal tiene un valor de 19 mil 430 millones de pesos, lo que representa una pérdida fiscal de 6 mil millones de pesos de IEPS.

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El alcohol adulterado no es el mismo que el informal, como se explica arriba sobre la industria del tequila, sino se refiere a todos los vinos y licores.

El comisionado de Operación Sanitaria de la Cofepris, Álvaro Pérez Vega, explica que al menos hay ocho categorías de alcohol informal: contrabando de etanol, contrabando en fronteras, importaciones paralelas subvaluadas, bebidas alcohólicas falsificadas, evasión de impuestos, artesanales informales, sustitos dudosos y que no cumplen con la normatividad.

“El alcohol ilegal se identifica porque son bebidas que se conducen con malas prácticas: lugares sucios, no hay bitácoras de mantenimiento de equipos, de limpieza, fauna nociva, sedimentos en botellas de embazado.

“Es aquel que es importado y no cumple con los impuestos correspondientes, producto del contrabando... que no tiene el etiquetado adecuado de acuerdo con su regulación, éste tipo no identifica cuál es la bebida que está al interior de la botella, que este en otro idioma; otro tipo es el que no demuestra de donde provienen los ingredientes”, menciona.

Para esta amplia gama de productos ilícitos, el gobierno federal ha emprendido 210 operativos de 2010 a la fecha en los que ha decomisado 5 millones 307 mil litros de bebidas destiladas irregulares.

Fue en 2015 cuando la Cofepris, el SAT, la Profeco y la PGR retuvieron la mayor cantidad: 2 millones 456 mil 832 litros.

El comisionado presenta sus propias cifras: el mercado de bebidas alcohólicas es de 7 mil 300 millones de dólares, de los cuales 9.9 por ciento es del comercio informal.

“No hay que confundir una botella ilegal que no pagó un impuesto con una botella de alcohol adulterado. Es muy pertinente hacer esa distinción, porque alcohol ilegal no quiere decir adulterado. Adulterado si es ilegal, pero ilegal no es adulterado”, reitera.

Pérez Vega reconoce el ingreso de mafias en el sector, por lo que llamó a tener cuidado con lo que se consume y, sobre todo, a cumplir la ley y destruir las botellas vacías de producto.

“La gente que está en esas actividades ilícitas puede mezclar la bebida que estaba consumiendo con una casera de alcohol etílico que no es apto para el ser humano”, alerta.

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El departamento de Estado de Estados Unidos actualizó su Guía de seguridad para México,en la que insta a los turistas a evitar el consumo de alcohol en exceso.

Lo anterior a raíz de la muerte de Abbey Connor, una joven que falleció presuntamente por consumir alcohol adulterado en Playa del Carmen a principios de 2017.

El hecho cobró relevancia para la administración estadunidense, luego de que el Milwaukee Journal Sentinel publicara la historia de la joven de 20 años que llegó a México tras contratar un paquete todo incluido y bebidas a granel.

Tras la alerta, la Cofepris y la Secretaría de Turismo fortalecieron sus acciones para impedir la venta ilegal de alcohol en Quintana Roo, por lo que se realizaron 31 visitas de verificación con un saldo de dos comercios suspendidos y el aseguramiento de 344 litros de bebidas.

Tanto la autoridad como la industria lamentaron la muerte de la turista estadunidense, pero consideraron exagerada la alerta de Estados Unidos.

“No es una cosa extendida, es un caso muy puntual y es una combinación de cosas muy desafortunadas, no creo que el consumidor que venga a México debe tener pánico de tomar una bebida envenenada en un bar”, expresa Velasco Fernández.

Mientras, el comisionado Álvaro Pérez Vega asegura que los operativos continuarán en todo el país. “El alcohol ilegal está asociado con organizaciones delictivas y por ello la PGR está atenta de lo que nosotros les reportemos, a la par de los operativos por cuenta propia.

“Hablar de una mafia es que seguramente hay delincuencia organizada, porque debe haber esa organización que tenga los insumos y disponga de ellos para todo el proceso del llenado de botella y la disposición del punto de venta”, dice.


pjt