MILENIO DIGITAL
9 de junio de 2017 / 11:09 a.m.

MÉXICO.- Las cárceles del país con mayores deficiencias son las de Nayarit y Guerrero, que se ubicaron al fondo de la tabla de calificaciones del Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2016, presentado ayer por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

Entre los problemas detectados están el autogobierno o el cogobierno, la falta de prevención y la atención de incidentes violentos, la sobrepoblación, el hacinamiento, así como la separación entre procesados y sentenciados.

Tal situación llevó a que la calificación promedio de Nayarit, que solo cuenta con el Centro de Rehabilitación Social Venustiano Carranza, pasara de 4.11 (en una escala de 10) en 2015 a 4.37 un año después.

El puntaje medio de los penales de Guerrero incluso disminuyó, al pasar de 4.99 en 2015 a 4.39 al año siguiente.

La lista de los cinco estados con las peores cárceles la complementan Hidalgo, con una calificación promedio en 2016 de 4.62; Quintana Roo, con 4.69, y Tamaulipas, 4.95.

En contraste las cárceles con mejores puntuaciones fueron las militares, con 7.95, y el complejo de las Islas Marías, con un promedio por arriba de 8.

                                  LOS PROMEDIOS

El diagnóstico, que fue presentado por Ruth Villanueva, tercera visitadora de la CNDH, se realizó sobre una muestra de 131 centros penitenciarios estatales, 42 municipales, 19 federales, tres militares y los cuatro centros que conforman el Complejo Penitenciario de Islas Marías, de un total de 392 prisiones que existen en el país.

Respecto a las cárceles de Guerrero la que tuvo peor calificación en 2016 fue la de Chilpancingo, con 3.91; seguida por la de Taxco, con 4.39; Iguala, 4.48, y Acapulco, 4.76.

En Hidalgo, el peor fue el penal de Actopan, con 4.18; luego Tula, con 4.63; Tulancingo, 4.65, y Pachuca, 5.01.

Mientras en Quintana Roo, la cárcel de Felipe Carrillo Puerto obtuvo 4.94; la de Solidaridad, 6.43, y la de Cozumel, 5.69.

En Tamaulipas, el Centro de Readaptación Social en Ciudad Victoria, en el que esta semana ocurrieron balaceras que llevaron casi 24 horas en controlar y que dejaron siete muertos y 13 heridos, obtuvo una calificación de 4.50.

Los penales de Matamoros, Reynosa y Nuevo Laredo alcanzaron puntajes de 4.83, 5.24 y 5.23, respectivamente.

También las cárceles de Nuevo León bajaron en calificaciones, pues en 2015 tuvieron un promedio de 5.66, mientras que un año después pasaron a 5.46.

El penal de la entidad con el puntaje más bajo en 2016 fue el de Topo Chico con 5.20; seguido del de Apodaca, 5.56, y el de Cadereyta, 5.63.

Sobre los centros militares se precisó que su puntuación aprobatoria se debe a que son prisiones limpias, no hay autogobierno ni sobrepoblación.

Sin embargo, se detectaron como deficiencias la falta de actividades laborales y de capacitación.

El Complejo Penitenciario de Islas Marías, que incluye los centros Aserradero, Laguna del Toro, Morelos y Bugambilias, en conjunto se ubicó al frente de los centros federales.

La mayor deficiencia de estas cárceles es la protección de la salud por falta de personal médico, medicamentos, escasa atención y cuidados a personas adultas mayores, así como carencias de programas preventivos de adicciones y desintoxicación voluntaria.

Acerca de las prisiones municipales, sus deficiencias principales son insuficientes actividades laborales y de capacitación, falta de separación entre procesados y sentenciados, carencia de reglamentos y manuales, así como escasa o nula difusión de la normatividad.

Además, falta de áreas médicas, medicamentos y doctores, inexistencia o insuficiencia de instalaciones necesarias para el funcionamiento de esos centros, e insuficiencia de acciones preventivas.

mmr