MILENIO DIGITAL
5 de abril de 2017 / 09:27 a.m.

MÉXICO.- La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) reconoció que los menores que han sido abusados sexualmente por parte de sacerdotes y religiosos son “mártires de nuestra época” y “víctimas de una estructura clerical con síntomas desbordantes de poder, de espectadores silenciosos y del ocultamiento y la complicidad”.

Al participar en la primera Jornada de Oración por las víctimas de abuso sexual, el obispo auxiliar Alfonso Miranda Guardiola, secretario general de la CEM, reconoció que la jerarquía católica, actuó de “manera incorrecta” al tratar los casos de pederastia, por lo que “la Iglesia pide justicia” y que “no haya impunidad” .

Esta es la primera ocasión en que la CEM reconoce públicamente las irregularidades que se han registrado en el seguimiento de casos de pederastia, por lo que dijo que “los inocentes han vivido persecución dentro de la Iglesia”

La Jornada de Oración, realizada en la Universidad Pontificia de México, es la primera actividad pública organizada por el Centro de Investigación y Formación Interdisciplinar para la Protección de los Menores. También se colocó una ofrenda en el centro del auditorio y se realizaron oraciones por las víctimas.

Cabe destacar que de septiembre a la fecha se han dado a conocer —por lo menos— tres casos de sacerdotes acusados de abuso sexual.

Al orar por las víctimas, Miranda Guardiola, señaló que estas acciones (los abusos sexuales) deben concientizar sobre el mal “que dentro de la Iglesia hemos cometido (...) Asumimos, la vergüenza que la sociedad siente”.

Por eso, indicó, la Iglesia debe ser consciente y responsable, “nuestro país nos demanda actuar con valentía y con alta responsabilidad, ante los errores y las acciones negativas. Tenemos que enfrentarlas con nuestra máxima responsabilidad y competencia.

“Debemos tomar conciencia de que toda la labor de la Iglesia no vale tanto como dañar a una criatura; por más bien que haga la Iglesia una sola infracción, un solo abuso, destruye, tumba todo”, por eso se debe “dar la cara a las familias de las víctimas, a ellos mismos, a toda la sociedad, sin alteraciones, sin huidas, sino con toda la responsabilidad”.