MILENIO DIGITAL
30 de noviembre de 2016 / 10:41 a.m.

ESTADOS UNIDOS.- Las ideas de Donald Trump no solo preocupan a México, del otro lado de la frontera sus propuestas también encontrarán resistencia. Es el caso de Laredo, Texas, colindante con Tamaulipas, donde ciudadanos y autoridades temen que la introducción de cambios radicales en las políticas de Washington asfixien a la economía local.

“Nos mortifica, francamente, que a lo mejor pueda haber altas tarifas o muros. No queremos que cambie la relación con México”, expresó el alcalde de Laredo, Pete Saenz, en entrevista.

Esta ciudad fronteriza es un caso emblemático: en una pequeña porción del territorio estadunidense, se evidencia el intercambio constante y la relación simbiótica entre ambos países. Laredo es también el segundo puerto comercial del Tratado de Libre Comercio por el valor y el volumen de las mercancías.

Por eso, su alcalde encabeza, en el sur de Texas, la oposición al muro fronterizo y a la posibilidad de nuevos aranceles, dos propuestas recurrentes en la campaña de Trump. Abogado de 65 años, Saenz ganó por la vía independiente y estará en el cargo, al menos, hasta 2018.

“Siento mis raíces muy hondas con México”, afirma el alcalde, quien nació en Laredo, pero ante la retórica de Trump, ha defendido a los mexicanos. Saenz es descendiente de una familia de migrantes, su abuelo se estableció en territorio texano durante la Revolución mexicana.

De trato amable y sencillo, supo ganarse al electorado de un municipio donde más de 90 por ciento de los ciudadanos es de origen latino. Su cercanía con México y su gusto por las canciones de José Alfredo Jiménez le dieron notoriedad. El abogado estadunidense aparecía en videos, vestido de charro, y cantando El Rey con mariachi.

Tras el triunfo de Trump, Saenz solicitó una audiencia con él para tratar de cambiar su opinión sobre la frontera. “Para entenderla, hay que vivirla como nosotros, todos los días. Queremos educar a la gente, inclusive al presidente electo”, señaló.

Pero no es la primera vez que intenta convencer al magnate de respetar a los mexicanos. Lo hizo durante su visita a Laredo en julio de 2015. En ese momento, nadie imaginaba que Trump pudiera obtener la candidatura, pero su discurso antiinmigrante ya generaba rechazo entre los hispanos.

Los videos de ese día muestran a Saenz recibiendo al republicano en el aeropuerto, al pie de su avión privado. A lo lejos, las rechiflas y consignas en español. “Cuando vino Trump mucha gente se opuso, incluso yo recibí comentarios negativos, pero el diálogo era necesario”, justificó.

Uno de los manifestantes recuerda la escena: “Fue mucha gente al aeropuerto, llevábamos pancartas y protestamos de manera pacífica. Había quienes lo apoyaban, pero la mayoría estábamos en contra”. Aunque Trump decidió ignorarlo, en Laredo no era bienvenido.

En su primera conferencia de prensa, el magnate declaró: “Me sorprendió la calidez en el aeropuerto. Me siento muy honrado”. Los periodistas reviraron: “No estaban apoyándolo. Estaban gritando contra usted”. Y él respondió: “Yo no los vi”.

—¿Sigue a favor de construir un muro?” —le preguntó una reportera.

—Por supuesto —dijo Trump. En ciertas secciones de la frontera, el muro es absolutamente necesario.

El tema lo abordó con el alcalde de Laredo durante un traslado en camioneta. Saenz aprovechó la oportunidad y fue tajante: “Me preguntó mi opinión sobre el muro y yo le dije que para mí, con todo respeto, era una ofensa para México y también algo muy impráctico. Que aquí no es necesario, porque tenemos el río”.

Pese a la ubicación estratégica de Laredo, y al flujo constante de bienes y personas, en su frontera no hay vallas ni muros. A México y Estados Unidos solo los separa el río Bravo, conocido como río Grande del otro lado.

Esa barrera natural y la vigilancia constante de la Patrulla Fronteriza son, en realidad, los únicos obstáculos para quienes buscan el sueño americano.