GERARDO SUÁREZ
15 de enero de 2016 / 11:01 a.m.

México.- El nuevo avión presidencial, una adquisición duramente criticada, es de una de las joyas de la Boeing. En los cielos del mundo surcará el 'José María Morelos y Pavón', un Dreamliner 787-8, un avión de última generación.

La adquisición del ejecutivo federal vendrá a sustituir al 'Presidente Juárez', un B757-225 adquirido en 1988, una aeronave diametralmente opuesta al flamante transporte que ahora usará Presidencia. De entrada, este es el primer avión comercial elaborado en un 50 por ciento con materiales compuestos (plásticos reforzados con fibra de carbono), más ligeros y resistentes que el aluminio.

En el 787, el uso de combustible es menor en comparado con otros al poder ahorrar hasta un 20 por ciento. Además puede recorrer mayores distancias. Un Dreamliner de la serie 8 puede volar hasta 13 mil 620 kilómetros sin la necesidad de hacer escalas. Existe también la serie 9, el cual logra desplazarse 15 mil 750 kilómetros sin detenerse.

A su vez, esta moderna aeronave puede albergar 242 pasajeros y alcanzar una velocidad de crucero de 912 km/h. (Match 0.85). En cuanto a sus dimensiones, hablamos de un gigante. La envergadura alar es de 60 metros, mientras que la longitud del 787-8 es de 57 m (el 787-9 es de 63 m.) La altura alcanza los 17 m.

Además, está diseñado para que el pasajero pueda tener un vuelo más suave en caso de turbulencia moderada. Además, el aire en el interior es más limpio al poseer un sistema de filtración más avanzado que impide el ingreso de bacterias, virus y otros agentes contaminantes.

Sin bien es cierto que un avión de esta magnitud requiere mucha potencia para elevarse, sus dos reactores (colocados en cada ala) generan menos emisiones de carbono que otros de tamaño similar.