7 de marzo de 2015 / 01:44 a.m.

Ciudad del Vaticano.- El Papa Francisco afronta una inédita oposición al nombramiento que hizo hace algunas semanas como nuevo obispo de Osorno, en Chile, a Juan Barros Madrid, vinculado a un escándalo de abusos sexuales contra menores en la Iglesia.

Francisco recibió este viernes en el Vaticano a Fernando Natalio Chomalí Garib, arzobispo de Concepción y, hasta ahora, administrador apostólico de Osorno, labor que desempeña desde inicios de 2014.

Chomalí Garib se hizo cargo de esa diócesis, luego que el anterior obispo, René Osvaldo Rebolledo Salinas, fue designado como arzobispo de La Serena a finales de 2013. Sin embargo, sólo le quedan 15 días como administrador temporal, porque la llegada de Barros está prevista para el 21 de marzo.

La Sala de Prensa vaticana no dio mayores detalles sobre la reunión entre el Papa y Chomalí, pero esta se dio en medio de una encendida polémica en Chile por los antecedentes de Barros, históricamente vinculado al sacerdote Fernando Karadima.

Hasta el 10 de enero pasado, él se desempeñaba como obispo castrense de Chile, cargo en el cual había sido designado el 9 de octubre de 2004 por Juan Pablo II. En esa época, Karadima mantenía una gran influencia, desde la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de El Bosque, en Santiago.

Barros es uno de los cuatro obispos salidos de los grupos juveniles de ese templo y en torno al sacerdote, quien llegó a tener incluso "fama de santo" hasta que en 2010 se destapó un escándalo por los abusos sexuales cometidos por ese sacerdote contra varios menores.

Por esta razón, cuando el Vaticano anunció que Barros sería el nuevo obispo de Osorno, las protestas se hicieron sentir no sólo en la diócesis de destino, sino también en las redes sociales.

Uno de los primeros en quejarse fue Juan Carlos Cruz, una de las víctimas de los abusos ocurridos en El Bosque, quien mandó una carta al nuncio apostólico en Santiago, Ivo Scapolo, en la cual lo acusó a de ser cómplice y encubridor de Karadima.

Luego, unos 51 diputados, encabezados por el socialista Fidel Espinoza, expresaron su perplejidad en una misiva entregada a la embajada chilena ante El Vaticano.

Además 30 diáconos y sacerdotes de Osorno escribieron otra carta al nuncio solicitando que el Papa reconsidere el nombramiento de su nuevo obispo, a la cual siguió otro escrito firmado por algunos fieles laicos, quienes se manifestaron "confundidos e irritados" por la situación.

"No nos corresponde meternos en la vida de una persona, menos juzgarla, pero como comunidad de fe tenemos el anhelo y el legítimo derecho de que nos pastoree un obispo íntegro, testigo de la verdad, con principios morales impecables", afirmaron.

Por lo pronto en las redes sociales ya se montó una campaña encaminada a evitar que el obispo asuma su puesto y la prensa local está alerta por posibles protestas públicas ante la llegada del nuevo pastor.

Existen antecedentes de obispos designados que no llegaron a asumir sus puestos. En 2009, Gerhard Maria Wagner desistió de ser auxiliar de Linz luego de una polémica entre el clero local que llegó hasta Benedicto XVI.

Además existe un precedente en el actual pontificado: fray Carlos Alberto Novoa De Agustini pidió no asumir el cargo de obispo auxiliar de Lomas de Zamora (Argentina), poco después de su nombramiento el 3 de diciembre de 2013. En todo caso, el único que puede decidir la suerte final de un obispo (en funciones o no) es el Papa.

FOTO: AP

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