AP Y NOTIMEX
15 de febrero de 2016 / 10:24 a.m.

San Cristóbal de Las Casas.- El Papa Francisco criticó el lunes la exclusión social que han padecido históricamente los indígenas y dijo que el mundo debería aprender de su cultura y la protección de la naturaleza.

A la mitad de su primera visita a México, el papa viajó el lunes al estado de Chiapas para encontrarse con grupos indígenas y oficiar una misa en tres de sus lenguas: tzeltal, tzotzil y chol.

El Papa condenó el despojo y contaminación a las tierras de los pueblos indígenas perpetrados por personas “mareadas por el poder, el dinero y las leyes del mercado”, instó a hacer un examen de conciencia y aprender a decir “¡Perdón!”.

“El mundo de hoy, despojado por la cultura del descarte, los necesita”, clamó ante miles de indígenas de México y Centroamérica, quienes abarrotaron los campos del Centro Deportivo Municipal de esta ciudad.

Durante su sermón, el líder católico defendió las riquezas culturales de los pueblos originarios y reconoció el anhelo de esas comunidades a vivir en libertad, en una tierra donde la opresión, el maltrato y la degradación no sean la moneda corriente.

“Sin embargo, muchas veces, de modo sistemático y estructural, sus pueblos han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad. Algunos han considerado inferiores sus valores, su cultura y sus tradiciones”, constató.

“El mundo de hoy, preso del pragmatismo, necesita reaprender el valor de la gratuidad”, añadió.

Mientras el pontífice hablaba abajo, en la explanada, destacaron los trajes multicolores y una infinidad de atuendos étnicos originarios de todas las regiones de México. Unas 100 mil personas participaron de la celebración.

El empezó su discurso con la frase en tzotzil “Li smantal Kajvaltike toj lek”, que significa “la ley del Señor es perfecta del todo y reconforta el alma”. Partiendo de allí hizo una reflexión sobre el anhelo a la tierra inscrito en el corazón de los hombres y de los pueblos.

Todos, corroboró, desean una tierra donde la desvalorización sea superada por la fraternidad, la injusticia sea vencida por la solidaridad y la violencia sea callada por la paz. Un anhelo que es compartido por Dios, apuntó.

Lamentó que de muchas formas y maneras se ha querido silenciar y callar ese anhelo, intentando anestesiar el alma, se ha pretendido aletargar y adormecer la vida de los niños y jóvenes con la insinuación de que nada puede cambiar o de que son sueños imposibles

El pontífice inició la ceremonia litúrgica mientras músicos del famoso grupo Marimba Nandayapa, algunos vestidos con trajes regionales, tocaban sus instrumentos e integrantes del coro entonaban cánticos religiosos, en tanto que el sonido local invitaba a recogerse para la celebración.

La misa se oficia en un templete creado como una réplica de la Catedral de San Cristóbal, las escalinatas de la pirámide de Palenque e imágenes de las cascadas de Agua Azul.

Durante su traslado al Centro Deportivo Municipal, el pontífice besó a varios niños que fueron acercados al papamóvil, y dio la bendición a los miles de fieles que los esperaban desde temprana hora.