NOTIMEX y AP
16 de febrero de 2016 / 07:31 a.m.

México.- A bordo de un automóvil cerrado, el Papa Francisco dejó la nunciatura apostólica para dirigirse al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México donde abordó el avión que lo trasladará a Michoacán, donde tendrá diversas actividades.

A su salida cientos de fieles ya lo esperaban con la esperanza de recibir su bendición o al menos verlo. Sin embargo lo despidieron entre gritos, saludos y porras.

En Morelia visitará la Catedral y tendrá poco después una reunión con jóvenes en el Estadio José María Morelos y Pavón.

La visita del pontífice a Morelia, capital del estado de Michoacán —el cual se ha convertido en un campo fértil para la producción y el contrabando de narcóticos_, llega en momentos en que busca dar consuelo a un país afligido por la violencia derivada de las drogas, al tiempo que envía un mensaje sobre su visión para el futuro de la Iglesia mexicana.

Gran parte de Michoacán forma parte de una región llamada Tierra Caliente, conocida tanto por sus elevadas temperaturas como por las estrategias brutales de los delincuentes para controlar lucrativos territorios de producción y de contrabando de estupefacientes.

Para 2013, el cártel de los Caballeros Templarios, una organización pseudorreligiosa de corte evangélico, efectuaba tantos secuestros, extorsiones y ejercía un dominio tal sobre la escena política y económica del estado que los agricultores locales se alzaron en armas contra él. Pero la insurrección de las llamadas "autodefensas" trajo poca paz al estado, pues estos grupos comenzaron a pelear entre ellos al tiempo que surgían nuevas bandas delictivas y otras intentaban ingresar por la fuerza a Michoacán, una importante fuente de producción de metanfetaminas.