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1 de febrero de 2016 / 09:19 a.m.

Ciudad de México.- La Arquidiócesis de México señaló que el Papa Francisco hará sus recorridos por la "pulcritud de ocasión ni los papelitos de colores o la retórica estéril", sino que llevará su mensaje a los lugares violentos pobres y miserables del país, zonas que sus gobernantes no pueden ocultar.

A través de la revista semanal Desde la Fe, titulado "Queremos la paz", la Arquidiócesis destacó que "México enfrenta fenómenos delictivos y de violencia que parecen no tener precedentes en su historia contemporánea".

Según la arquidiócesis, "los índices llegan a cuestionar la capacidad de las autoridades de todos los niveles de gobierno, y los hechos sangrientos ya perecen ser comunes, cosas cotidianas que 'deberían pasar' en regiones regidas y azotadas por látigos implacables del crimen organizado".

Los obispos de la Conferencia del Episcopado Mexicano mantienen informado al pontífice del "oscuro panorama" que hay en el destino de su primer viaje pastoral de 2016.

De acuerdo con la publicación, dicha situación prevalece a pesar de los programas, estrategias y planes de seguridad que burlan las inversiones económicas y humanas.

A esto, añadió, "se suman violencias invisibles de enemigos movidos por el espíritu del mal y el dios de la avaricia, protegidos por la impunidad y nutridos de la corrupción".

La Arquidiócesis de México subraya que Francisco viene a un país donde "hay desaparecidos, niños, jóvenes y adultos quienes, un día, fueron raptados de sus hogares y, por la incapacidad oficial, los padres y familias de las víctimas asumen lo que procuradores y ministerios públicos ya no pueden hacer".

De acuerdo con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas, entre 2006 y 2014 más de 6 mil niños y adolescentes menores de 18 años han desaparecido, sustraídos por bandas y el crimen organizado.

La revista también reprocha que, aunque las cifras oficiales señalan que los homicidios van a la baja, "la realidad contradice el aparente triunfo".

Respecto a la situación de Morelia, señalan que "ni un nuevo gobierno ni planes de desarrollo impiden que la sangre siga corriendo en el Michoacán violento, sometido por el crimen y la anarquía de inseguridad a causa del vacío de poder".

Los planes de pacificación, señala el texto, "contrastan con el agobio de los michoacanos ante lo que parece una sed de sangre sin medida. En lo que va de enero han ocurrido 52 homicidios violentos, y en tres meses, 290 homicidios dolosos. Esa entidad solo vive la paz de los sepulcros".