4 de agosto de 2014 / 01:17 a.m.

Chiapas.- Amanece en el Río Suchiate -límite fronterizo entre México y Centroamérica-, aquí se abre la puerta del contrabando desde Chiapas hacia Tecún- Umán en Guatemala, y viceversa.

Recorrer el Paso Limón o del Coyote es constatar el tráfico de cientos de cajas, costales y bolsas. Pasa de todo, desde artículos de limpieza, frutas y verduras, despensa hasta droga, armas de fuego y gasolina "ordeñada".

"No se les hace díficl pasar cosas ilegales, desde abarrotes hasta droga, armas, de todo. Tienen su tiempo para pasar eso", relata Armando, uno de los taxistas a cargo de nuestro traslado.

Pero no solo la mercancía cruza de lado a lado. Hombres, mujeres y niños con una pequeña mochila inician el viacrucis de la ruta del migrante. La gran mayoría de Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, entre otros.

"Cuando estaba el tren aquí, asaltaban, violaban, secuestraban, los teníamos en la calle pidiendo dinero, comida, orinándose, una gran depravación", agrega Juan Roberto, taxista en Tapauchula, Chiapas.

Ciudad Hidalgo es un poblado que pertenece al municipio de Suchiate. Es un pueblo sin ley; sin vigilancia; sin inspección; sin control. Cualquier producto ingresa a la frontera sur con Guatemala.

De acuerdo a datos del Gobierno Federal, se encuentran asignados 125 oficiales mexicanos en los 950 kilómetros de frontera entre ambos países.

Para cruzar el Suchiate hay que subir a dos cámaras de llanta para tractor, que están adaptadas con pequeñas tablas de madera. El balsero utiliza un palo de cuatro metros de altura para navegar la corriente del río.

"Hay bastante fluído de gente porque algunos van a comprar ahí al mercado, otros vienen. Más es comercio, como está más barato por el cambio, viene la gente por el cambio les conviene más a comprar despensa", señala Alberto Mendoza, balsero desde hace siete años.

"Vienen también los mayoristas que llevan por ejemplo: huevo, aceite, frijol, todo lo que es para la canasta básica", complementa.

Por vuelta y persona se cobran 10 quetzales o 20 pesos mexicanos. Algunos pasan de pie, otros hincados y unos más hasta sentados.

"Hay mucha delincuencia, hay mucho extorsionador y todo eso, por eso se vino de su país y se vinieron para acá a trabajar a las balsas. Van a emigrar a Tijuana", platica Alberto.

Si el riesgo en la zona es latente de lado mexicano,en Guatemala se corre en doble de peligro. Las amenazas y dos disparos al aire frenaron nuestra cobertura.

"Dale vuelta a esos hijos de su puta madre. Dale vuelta a esos perros que andan ahí por vale verga. Mira que hijos de puta, ahorita los vamos a agarrar a puro balazos, bola de vergas", gritaban para impedir la grabación. Al momento de detonar un arma de fuego en dos ocasiones.

Cabe destacar que en Guatemala, a raíz de la inseguridad que prevalece es muy fácil obtener un permiso para portar arma de fuego. La mayoría cuenta con una pistola.

Uno de los signos emblemáticos que pueden observarse durante el recorrido es la cruz del migrante, que recuerda a los valientes centroamericanos caídos en su intento por alcanzar el sueño estadounidense.

Aquí comienza la ruta del peligro en busca de "la Bestia".

FOTO: JOSÉ PLATA

JOSÉ PLATA/ ENVIADO ESPECIAL | @pepeplata