LETICIA FERNÁNDEZ | MILENIO DIGITAL
10 de agosto de 2015 / 01:46 p.m.

Ciudad de México.- Descubrir que su novia revisaba su teléfono móvil alteró a Francisco Alejandro Kanafan. El hombre comenzó a gritar y a manotear, y apenas pudo tomó una hacha con la que intentó asesinar a su pareja.

La discusión de la pareja alertó a los que habitan la casa ubicada en el poblado de San Jerónimo Miacatlán, en Milpa Alta, quienes informaron que en la planta baja regularmente consumían bebidas alcohólicas, por lo que decidieron salir a ver que sucedía.

La primera fue la madre de Francisco, quien trató de calmar a su hijo, pero la mujer cayó al piso y ahí mismo el homicida se abalanzó, ocasionándole varias heridas con el hacha.

Al ver esto, las dos hermanas de Francisco también gritaron y cuando quisieron defender a su mamá, Kanafan Vázquez también las agredió.

Todo sucedido el 9 de abril del 2013, hasta la casa habitación localizada en un poblado rural llegaron policías preventivos, ambulancias y peritos.

Aunque Francisco intentó huir, sus familiares que vivía cerca se lo impidieron.

Cuando los servicios de emergencia revisaron a la jefa de familia, a sus dos hijas y a la novia de su único hijo confirmaron que aún estaban con vida.

Las trasladaron a diferentes hospitales y a la par, el Ministerio Público cuestionaba a Francisco, quien ebrio aún admitió su responsabilidad sin entender que a las pocas horas su madre y hermana adolescente morirían.

En un principio, el juez 65 Penal del Reclusorio Preventivo Sur lo sentenció a 35 años de prisión por los delitos de homicidio calificado y homicidio calificado en grado de tentativa, además de pagar 3 mil 885 pesos por concepto de gastos funerarios y 323 mil 800 pesos de reparación del daño.

Sin embargo, el Ministerio Público se inconformó y presentó el recurso de apelación, de tal manera que ahora los magistrados de la Sexta Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal duplicaron la condena.

La defensa de Francisco no pudo comprobar su inocencia, el testimonio de su ex pareja sentimental y de su hermana fueron contundentes. Una y otra vez le recriminaron que envuelto en su enojo tomó la hacha para asesinar a cuanta persona se le puso enfrente.

Las declaraciones y los careos corroboraron su culpabilidad en dos homicidios y dos tentativas de homicidio, y por ende Francisco pasará los próximos 70 años en la cárcel.

Su condena la cumplirá desde la Penitenciaría de Santa Martha Acatitla, bajo vigilancia porque los internos no olvidan que es un matricida.

Hasta ahora, el homicida no recibe la visita de sus familiares, lo han abandonado a consecuencia de los hechos registrados hace 15 meses en Milpa Alta.

Estadísticas de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México sostienen que el homicidio doloso es un delito que poco se registra en la delegación Milpa Alta, considerada la demarcación con menor índice delictivo en la ciudad, apenas 17.6 ilícitos por cada 100 mil habitantes.

Mientras que en delegaciones como Cuauhtémoc, la tasa delictiva es de 113.6, le sigue Venustiano Carranza, con 81.2 y Miguel Hidalgo, con 76.4 delitos por cada 100 mil habitantes.

En Milpa Alta, los delitos más reincidentes son robo a casa habitación, lesiones, daño a la propiedad, secuestro exprés. Por ello, cuando los colonos de San Jerónimo Miacatlán se enteraron del doble crimen que cometió Francisco Kanafan lo condenaron.