MILENIO DIGITAL
12 de septiembre de 2016 / 07:35 a.m.

MÉXICO.- El próximo año Pemex contará con solo 116 mil 601 trabajadores, lo que significa un recorte de 36 mil 484 personas, es decir 23.8 por ciento menos respecto al total de 2014 (153 mil 85), cuando fue promulgada la reforma energética, según el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2017 presentado al Congreso el pasado 8 de septiembre.

El presupuesto presentado por las autoridades hacendarias indica que en este año el número de trabajadores va a cerrar en 125 mil 598 y para 2017 en 116 mil 601, lo que equivale al cierre de 8 mil 997 plazas.

Al 30 de junio la empresa reportó 131 mil 822 empleados, lo que significa una reducción de puestos de 6 mil 569 respecto al cierre de 2015.

En 2015, cuando se anunció el primer recorte presupuestal para la empresa productiva del estado, la dirección general de finanzas dijo que se empezaría a cancelar las plazas del personal que se fuera jubilando, las cuales ascendían a por lo menos 7 mil puestos entre ese año y 2016.

Trabajadores han denunciado despidos injustificados y jubilaciones “adelantadas”; el pasado 21 de agosto la Alianza Nacional Democrática de trabajadores petroleros disidentes al Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, que encabeza Carlos Romero Deschamps, y la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros convocaron a una movilización contra la reforma energética, para denunciar la pérdida de derechos de los trabajadores y las plazas.

La petrolera se vio sumergida en una crisis con la caída de los precios de crudo, que le han significados recortes a su presupuesto. Uno fue en 2015 por 62 mil millones de pesos, otro para este año de 100 mil millones y se plantea algo similar para 2017.

Un análisis realizado por Alberto Mondelli, socio líder de asesoría en capital humano y cambio Organizacional para América Latina de KPMG en México, plantea que la decisión más común de las empresas en la industria es recortar personal, pero con esto solo logran resolver un problema de corto plazo.

El reducir la plantilla laboral o congelar contrataciones, que es a lo que han tenido que recurrir muchas petroleras producto de los bajos precios, tiene consecuencias que afectan la industria como problemas de talento y pérdida de la inversión hecha en capital humano.