ALEJANDRA ARTEAGA| MILENIO
12 de julio de 2015 / 08:53 p.m.

Ciudad de México.- Antes de 1991, los reclusos más peligrosos de México purgaban sus sentencias en penales estatales que les permitían lujos y privilegios. Ese año, el penal de Almoloya de Juárez, en el Estado de México, abrió sus puertas como el primer penal de máxima seguridad en el país que albergó desde los narcos más peligrosos hasta el hermano del ex presidente Salinas de Gortari.

En Almoloya de Juárez, un municipio mexiquense de poco menos de 150 mil habitantes, el Centro Federal de Readaptación Social No. 1 fue construido con una capacidad para 700 reclusos, la más grande de la época, y diseñado con un entonces innovador sistema de máxima seguridad que lo hacía impenetrable.

Celdas individuales, personal de seguridad en constante cambio y más de 27 mil metros cuadrados de cárcel vigilada con circuito cerrado de televisión, se levantaba en un predio de un municipio que antes pasaba desapercibido en los mapas.

La prisión fue construida durante el gobierno del presidente Carlos Salinas de Gortari, de 1988 a 1990, y comenzó a funcionar en noviembre de 1991 bajo la dirección de Juan Pablo de Tavira, un abogado especializado en el sistema penitenciario, que dirigió durante tres años el penal.

Tavira, fundador de Almoloya, denunció las comodidades en las que vivían narcotraficantes como Rafael Caro Quintero, Miguel Ángel Félix Gallardo y Ernesto Fonseca Carrillo "Don Neto", fundadores del Cártel de Guadalajara, quienes fueron trasladados de penales estatales a Almoloya como los primeros reclusos peligrosos ingresados al penal.

Durante su periodo como director de Almoloya, Tavira recibió amenazas publicadas en cartas de narcotraficantes como Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Carrillo, quienes además lo acusaban de no permitirles tener tratos preferenciales dentro del penal.

En diciembre de 1994, unos días después de haber dejado la dirección del penal de Almoloya y de que fuera nombrado titular de Policía Judicial Federal, sufrió un atentado en su casa en Cuajimalpa por una fuga de gas. Años después, en diciembre del 2000, Tavira fue asesinado a balazos por un sujeto en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.

Pero la historia de Almoloya no cambió con la salida de Tavira. Al penal siguieron llegando los narcotraficantes más buscados de México, como Osiel Cárdenas Guillén, líder del Cártel del Golfo, que fue recluido en marzo de 2003, y el secuestrador Daniel Arizmendi López "El Mochaorejas" en agosto de ese mismo año.

La fama de Almoloya comenzó a crecer con la llegada de los reclusos de alta peligrosidad y los habitantes mexiquenses protestaron porque el municipio era asociado con criminalidad.

El penal cambió tres veces de nombre. En 1991 fue fundado como Almoloya, pero nueve años después la Secretaría de Gobernación cambió el nombre del penal a Cefereso No. 1 "La Palma" debido a que los habitantes de Almoloya se quejaron de que se asociaba al municipio con el crimen y los reclusos del Cefereso 1.

El 6 de mayo de 2006 volvió a cambiar de nombre con la actualización del nuevo reglamento para los penales federales en el que se estipuló que se los nombres de los penales se establecería a partir de la zona geográfica en que se encuentran. Así dejó de ser conocido como el penal de "La Palma" y se transformó en el "Altiplano".

Al penal también llegó el asesino de Luis Donaldo Colosio, Mario Aburto, en marzo de 1994, y Raúl Salinas de Gortari, hermano del ex presidente, en febrero de 1995 acusado de ser el autor intelectual del homicidio de José Francisco Ruiz Massieu.

Los criminales más peligrosos de México llegaban a Altiplano y el penal seguía siendo impenetrable. Algunos, como Salinas de Gortari, lo dejaron, pero ninguno había logrado escapar.

Los narcotraficantes de los cárteles más importantes de México estuvieron ahí. Desde José Jorge Balderas Garza, alias "El JJ", miembros del Cártel de los Beltrán Leyva, y Jesús Zambada García "El Rey Zambada", líder del Cártel del Pacífico, en 2008, hasta Edgar Valdez Villarreal, alias "La Barbie", y Joaquín "El Chapo" Guzmán, líder del cártel de Sinaloa, el 2014.

Luego de 14 años de albergar a los criminales más peligrosos del país, el penal sigue teniendo tras las rejas a narcos como Rubén Oseguera González "El Menchito", el segundo al mando del cártel de Jalisco Nueva Generación, Omar Treviño Morales, "El Z42", líder de Los Zetas, así como Héctor Beltrán Leyva "El H", Edgar Valdez Villarreal "La Barbie" y Fernando Sánchez Arellano "El ingeniero", líder del cártel de Tijuana.