MILENIO DIGITAL
14 de noviembre de 2016 / 10:40 a.m.

GUERRERO.- Los 73 kilómetros del corredor Petaquillas-Xaltianguis, a lo largo de la carretera federal Acapulco-Chilpancingo, son la causa del enfrentamiento entre policías comunitarias que ha dejado decenas de muertos.

Herederas de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC), la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (Upoeg) y el Frente Unido para la Seguridad y el Desarrollo del Estado de Guerrero (Fusdeg) viven uno de sus momentos más tensos: se acusan mutuamente de fungir como brazos armados de los cárteles de la droga en la zona.

El tramo carretero tiene retenes fijos de cada una de las guardias, lo mismo se pueden ver los uniformes verde olivo de la Upoeg, y metros más adelante, los playeras camufladas de los elementos de la Fusdeg. Ambos bandos aseguran que se puede “transitar libremente”, la única condición es “hacerlo sin uniforme”.

Bruno Plácido, líder de la Upoeg, afirma que la Fusdeg está “imponiendo” operadores del grupo delictivo Los Ardillos en las asambleas comunitarias de los pueblos para tener el control.

Confiesa que la situación que se vive es muy tensa, ha pasado varios días sin dormir por acudir a los pueblos para calmar las cosas y evitar que la situación se salga de control. Sus manos tiemblan, su mirada constantemente se desvía, vive con incertidumbre.

“Aquí (en los pueblos de Guerrero) hay una forma esencial: la asamblea comunitaria. Quien no cumpla con ella, aunque juren que están por el bien de la sociedad, si no cumplen con ese formato, no podemos coincidir. La delincuencia no solo es de quien tiene un arma, sino el que somete psicológica y políticamente a una población”, afirmó.

El dirigente de la Fusdeg, Salvador Alanís, afirma que la Upoeg fundó “su propia banda criminal”, conocida como cártel del Sur Sierra Unida, gente que siembra amapola y que, de acuerdo con el fiscal de Guerrero, Xavier Olea, tiene nexos con Los templarios y el cártel de Jalisco Nueva Generación.

Quienes lo conocen desde hace mucho tiempo aseguran que el líder ha perdido peso, el hombre que dice haber sobrevivido a cinco ataques y miles de amenazas de muerte jura no dormir, o hacerlo poco, “en la última semana he dormido como ocho horas”.

“La Upoeg es el cártel del Sur Sierra Unida que se encarga de traficar, sembrar y vender enervantes. Por eso nos separamos de Bruno, nuestros pueblos los sacaron porque no queremos volver a vivir esta historia de terror”, señala Alanís.

En medio de acusaciones mutuas y la disputa por ese valioso territorio están 12 pueblos. En cuatro de ellos: Petaquillas, Mazatlán, Cajelitos y Dos Caminos, la Upoeg ingresó violentamente para controlarlos.

“Están esperando aplastar al Fusdeg por medio de las armas, por medio de terror y están avanzando. Ahorita ya nos quitaron cuatro pueblos. Llegan con sus playeras verde olivo que dicen “Upoeg”, la gente piensa que son comunitarios y es un cártel delictivo que se dedica al trasiego de droga disfrazado de policías comunitaria”, acusa el hombre del frente.