29 de agosto de 2014 / 11:21 p.m.

SAN RAMON.- El pesado tren de carga conocido como 'La Bestia', que representa un tramo crucial de la ruta de los migrantes centroamericanos hacia Estados Unidos, se detuvo bruscamente en medio de la noche.

Agentes de policía e inmigración esperaban sigilosamente desde hacía una hora entre los arbustos que bordean las vías, visibles solamente a la luz de sus poderosas linternas.

Al detenerse el tren, la luz de los reflectores inundó el campo y los agentes se abalanzaron sobre los vagones, trepando con escaleras a los techos al tiempo que vociferaban: "¡Somos federales! ¡Ríndanse! ¡Están rodeados! ¡Bájense con cuidado!"

Una decena de hombres que hervían de furia impotente fueron conducidos a camiones para ser identificados y deportados. A la única mujer, que trepaba con dificultad sobre el acople entre dos vagones, le dieron una mano mientras le decían: "Camina con cuidado, no te vayas a caer".

"No me toques", gruñó la mujer.

Esta escena, que se desarrolló en las primeras horas del viernes, hubiera sido inaudita en México durante las décadas en que se permitía a los migrantes centroamericanos encaramarse sobre los trenes de carga para llegar a la frontera con Estados Unidos. Pero el asalto es parte de una política represiva que ha reducido drásticamente el número de mujeres y niños que tratan de llegar a Estados Unidos, donde se entregan a la Patrulla Fronteriza, un éxodo calificado de crisis humanitaria por el gobierno en Washington.

Eran menos de 15 los migrantes detenidos el viernes en un tren que antes transportaba entre 600 y un millar en un solo viaje. Parecía el fin —al menos temporal— de una era para el tren que los migrantes llaman 'La Bestia' debido al alto número de muertos o mutilados en la travesía.

Pero todas las estrategias aplicadas han servido para disuadir apenas por poco tiempo a los que huyen del desempleo, la violencia y la pobreza reinantes en sus países. Algunos han encontrado nuevas maneras de evadir la captura. Un migrante escapó al allanamiento del viernes al permanecer tendido e inmóvil sobre el techo del último vagón hasta que el tren partió.

La policía dice que los migrantes experimentados van a los últimos vagones del tren, porque eso les da tiempo para ocultarse cuando se detiene. Saben que es difícil para la policía recorrer toda la formación de 50 vagones.

 

FOTO: Reuters

AP