RUBEN MOSSO | MILENIO DIGITAL
26 de octubre de 2015 / 09:59 a.m.

México.- La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) fue una de las primeras en enterarse que la familia de María de los Ángeles Pineda Villa, esposa de José Luis Abarca Velázquez, ex alcalde de Iguala, tenía nexos con el cártel de los Beltrán Leyva.

Lo anterior se menciona en el expediente del caso Iguala, donde se detalla que un familiar de Pineda pidió la intervención de la Procuraduría capitalina para rescatar a la mamá de la esposa de Abarca, quien fue secuestrada en la zona de Perisur, en la Ciudad de México, a fines de mayo de 2013, por una célula de La Familia Michoacana.

El grupo que tenía a la madre de Pineda Villa exigió como pago de rescate 10 millones de dólares y la plaza de Iguala; de lo contrario, amenazaron con colgar a la señora de un puente de Iguala.

Desde 2012, detalla el expediente, ya existían señalamientos públicos en el sentido de que José Luis Abarca Velázquez tenía presuntos nexos con el narcotráfico y que financió la campaña de Ángel Aguirre Rivero a la gubernatura de Guerrero.

Sin embargo, hasta junio de 2013, la Procuraduría General de la República (PGR) comenzó a investigar al matrimonio Abarca-Pineda, luego de las versiones que los vinculaban con los Beltrán.

EL SECUESTRO

La PGR tiene documentado que la Fiscalía Especial en Investigación para Secuestros de la PGJDF inició la averiguación previa FAS/T3/00668/13-05 por el delito de privación ilegal de la libertad en agravio de Leonor Villa Ortoño.

Uno de los testigos declaró que se enteró de que la mamá de Pineda fue secuestrada el 29 de mayo de 2013.

En una ampliación ante la PGJDF rendida el 5 de junio de ese mismo año, dijo que recibió una llamada ese mismo día de una persona que le dijo: "Quiero 10 millones de dólares y la plaza de Iguala, para liberar" a la víctima.

El denunciante aceptó haber estado detenido en la Procuraduría General de la República (PGR), ya que lo investigaron junto con otras personas, derivado de la muerte de los hermanos Mario y Alberto Pineda Villa, El MP y El Borrado, respectivamente, ambos asesinados por órdenes del capo Arturo Beltrán Leyva, El Barbas.

Mencionó que no solo fue detenido, sino que también se le "confiscaron" sus propiedades y fue internado en 2009 en el penal de máxima seguridad de Matamoros, Tamaulipas, y en El Rincón, en Tepic, Nayarit. El declarante recuperó su libertad en abril de 2013.

En otra declaración, Salomón (de quien se sabe es Pineda Bermúdez, padre de María de los Ángeles) narró al MP de la Ciudad de México que él también recibió una llamada de un desconocido que le exigió 10 millones de dólares; el 5 de junio volvió a recibir otra llamada.

En ambos casos, los secuestradores demandaron que se les comunicara con José Luis Abarca.

En el documento de la PGJDF se señala que Salomón dijo que dos de sus hijos trabajaron para la delincuencia organizada, uno de los cual sabía estaba muerto, y que otro trabajó para los Beltrán.

Salomón señaló que las propiedades de su esposa, así como sus escrituras de bienes inmuebles estaban aseguradas por la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido), ya que también él estuvo detenido, "pues los estaban relacionando con Arturo Beltrán.

El 6 de junio de 2013, la familia de Pineda Villa fue avisada de que un policía del Estado de México les indica que la señora Leonor se encontraba en el Hospital General de Ixtapaluca, Estado de México. La agraviada después fue llevada a un nosocomio de Toluca.

Las jóvenes de nombres Escarlet y Perla se encargaron de ubicar a la suegra de Abarca e informaron a la policía que la señora se encontraba ahora en un hospital de la Ciudad de México y que necesitaban apoyo para custodiarla.

La mamá de Pineda Villa fue internada en el área de urgencias del Hospital Ángeles, ubicado en Agrarismo 208, colonia Escandón, delegación Miguel Hidalgo.

Después se supo que la señora, que en ese entonces tenía 62 años, logró escapar de una casa de seguridad, ya que se lanzó de una ventana, en un segundo piso, cayendo en un techo de madera, porque sabía que la iban a matar.