MILENIO DIGITAL
29 de noviembre de 2017 / 12:01 p.m.

GUERRERO .- Dos soldados por escuela. Así tuvieron que reabrir los planteles educativos en la montaña baja de Guerrero, tras un par de meses sin clases por el sismo del pasado 19 de septiembre, pero sobre todo, por la violencia generada por dos grupos del crimen organizado que se disputan la plaza.

Para este miércoles, 99 por ciento de los planteles en esta región ya estarán abiertos —según cuentas de la Secretaría de Educación estatal—, aunque con otra situación particular: algunos colegios pidieron a los padres de familia firmar una carta responsiva deslindándose de la seguridad de sus hijos.

La dependencia contabilizó 480 planteles que fueron afectados por esta situación en los municipios de Ahuacuotzingo, Chilapa, José Joaquín Herrera y Zitlala.

La Dirección Regional de Servicios Educativos de la propia secretaría aseguró que en el municipio de Atlixtac también cerraron las escuelas, y en total fueron 680 los colegios de todos los niveles y 62 mil 870 alumnos que pararon actividades.


Las autoridades federales, estatales y municipales tuvieron que intervenir en esta región para que los niños pudieran volver a las aulas.

El Ejército y las corporaciones locales desplegaron a 500 elementos para resguardar 23 rutas carreteras que recorren maestros provenientes de municipios vecinos, como Chilpancingo y Tixtla, entre otros, para llegar a las comunidades donde dan clases.



Militares y policías también resguardan los inmuebles educativos, principalmente a la hora de entrada y salida de los menores. El operativo comprende, además, la instalación de filtros en los municipios y las comunidades donde la inseguridad se ha agravado en los meses recientes.

A pesar de este despliegue de fuerzas de seguridad, algunas escuelas pidieron a los padres de familia firmar una carta responsiva, porque aseguran que no hay garantía total de seguridad para los estudiantes ni para los maestros y personal administrativo.


mmr