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17 de junio de 2016 / 09:28 a.m.

México.- Un mes antes de que la avioneta en que viajaba se desplomara y fuera capturado por el Ejército en 1995, Héctor Luis "El Güero" Palma Salazar, líder del cártel de Sinaloa, ordenó la ejecución del subcomandante de la Policía Judicial de Nayarit, Antonio Contreras, crimen en el que también murió José Cruz Guerrero, escolta del mando.

De acuerdo a un artículo publicado en MILENIO, el testimonio de un sicario fue fundamental para que la fiscalía de ese estado reabriera un expediente y solicitara a un juez del fuero común una orden de aprehensión contra el capo, quien fue repatriado de Estados Unidos tras cumplir una sentencia de nueve años de prisión.

Según funcionarios estatales, el motivo del crimen se debió a una traición de Contreras, quien decidió unirse al cártel de Tijuana, que lideraban los hermanos Arellano Félix, sobrinos del capo Miguel Ángel Félix Gallardo, el mismo que ordenó matar a la esposa de El Güero Palma y a sus dos pequeños hijos.

Los homicidios de Antonio Contreras y José Cruz Guerrero, ocurridos el 18 de mayo de 1995, son la causa de la orden de aprehensión contra El Güero Palma, que fue cumplimentada por la fiscalía de Nayarit, apoyada por corporaciones federales en cuanto pisó suelo mexicano procedente de Estados Unidos.

De acuerdo con las primeras investigaciones, el comandante Contreras y el agente Cruz fueron acribillados cuando viajaban en una pick-up por la carretera federal 15 cerca del poblado Trigomil, a unos 15 kilómetros del municipio de Tepic.

Al inicio del sexenio de Rigoberto Ochoa Zaragoza, el 19 de agosto de 1993, Antonio Contreras era subdirector de la Policía Judicial, nombrado por el procurador Sigfrido de la Torre Miramontes. Al frente de la corporación se encontraba Daniel Acuña Figueroa, miembro de la desaparecida Dirección Federal de Seguridad y señalado por presuntos nexos con los Arellano Félix cuando estaba encargado de la delegación de esa dependencia en Tijuana.

El subcomandante Contreras era originario del poblado de San Vicente, del municipio de Rosamorada, Nayarit.
El jueves 18 de mayo de 1995, según documentos periodísticos, a las 7 horas se daba a conocer que en el tramo carretero internacional 15, en el poblado de Trigomil, se había localizado una camioneta Chevrolet blanca con dos cuerpos en el interior.

Minutos después arribaron elementos de la policía, entre ellos Daniel Acuña y el director de Servicios Periciales, Francisco Javier Maciel Jaime.

Se trataba de los cuerpos del subdirector Antonio Contreras y su escolta José Cruz Guerrero, quienes presentaban disparos de arma de fuego en el rostro sobre su lado izquierdo, prácticamente destrozada la cara. Recibieron alrededor de 20 impactos, a pesar de contar con chalecos antibalas.

El periodista Marcos Beltrán Caldera, quien cubre la fuente, relató que el miércoles 17 de mayo, alrededor de las 16 horas, arribaron a las instalaciones de la Policía Judicial Antonio Contreras y su escolta José Cruz Guerrero.

Antes de las 19:30 horas, los dos abandonaron la oficina y le indicaron a Gerardo Huerta, secretario particular del director de la policía, que solo iban a la detención de un delincuente por órdenes del procurador.
Ambos se dirigieron al restaurante del motel La Loma, ubicado en avenida Ejército Nacional, donde los esperaban dos personas; otras dos se quedaron al interior de una camioneta Suburban, que estaba estacionada a un lado de la alberca del motel.

Una hora después fueron a capturar a Alfredo Rosales Reyes, dueño del negocio Las Brisas (donde actualmente se ubica la delegación de la PGR), quien había sido acusado de múltiples fraudes.
Trasladaron al detenido a los separos de la Judicial del estado y se retiraron.

El jueves 18 de mayo ambos policías fueron hallados muertos.
Meses antes, señalan las investigaciones, en Tepic, elementos de la Policía Judicial aseguraron casi tres toneladas de mariguana, que era trasladada en una camioneta doble rodada roja, que pertenecía a "El Güero" Palma.

Antonio Contreras —relató Marcos Beltrán— no puso la droga a disposición de las autoridades federales, optó por esconderla y tratar de negociarla.

Fue precisamente el día antes a su ejecución; en el restaurant del motel La Loma se había sentado a negociar supuestamente con un integrante del grupo contrario, pero al parecer era un infiltrado del cártel de Sinaloa.

Hasta el momento la fiscalía de Nayarit no ha dado informes sobre la orden de aprehensión que se giró en contra de Héctor Palma por la presunta muerte de Antonio Contreras y José Cruz Guerrero.

La oficina de comunicación social de la dependencia estatal señaló que se trata de un asunto de competencia de la Procuraduría General de la República (PGR), que atrajo la investigación sobre los asesinatos de los policías.

Al respecto, Arely Gómez, titular de la PGR, aseveró que la aprehensión de Héctor Palma derivó del asesoramiento y apoyo que la dependencia brindó a la fiscalía de Nayarit para que solicitara las órdenes de aprehensión contra el capo por homicidio.

Dijo que ahora están a la espera de que un juez determine la situación jurídica del narcotraficante, que se encuentra recluido en el penal de máxima seguridad del Altiplano, en el Estado de México.

Entrevistada después de inaugurar el segundo Encuentro de Analistas de Información, en el Instituto de Formación Ministerial, Policial y Pericial de la PGR, la funcionaria no quiso revelar los motivos de por qué las autoridades estatales integraron la averiguación previa contra Palma Salazar. “Fueron dos homicidios, los datos los voy a mantener en secrecía” indicó.