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19 de abril de 2016 / 01:55 p.m.

México.- Los sismos de más de siete grados Richter que ocurrieron en menos de 48 horas en las regiones de Kumamoto, de la isla de Kyushu, en Japón, y en la costera de Ecuador, no tienen relación causal alguna o implicaciones en la sismicidad de México, afirmó Víctor Manuel Cruz Atienza, Jefe del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM.

El investigador explica que México está enclavado en una región tectónicamente muy activa: son cinco placas que interactúan entre sí. Una de las que producen la mayor cantidad de sismos es la de Cocos, que abarca la mayor parte de la zona desde Jalisco hasta Chiapas, la cual seguirá produciendo terremotos de gran magnitud.

Mencionó que aunque Japón y Ecuador están en el Cinturón de Fuego, ubicado en la periferia del Océano Pacífico, lugar en donde se concentra la mayor actividad sismológica y vulcanológica del planeta, no guardan ninguna relación, pues fueron provocados por distintas placas tectónicas sin interacción entre ellas. Y aclaró: es un fenómeno completamente normal y seguirá ocurriendo.

Las placas que interactúan en los dos países son diferentes, y detalló: en el caso de Japón, las dos placas que están en interacción son la Filipina, que se encuentra por debajo de la Placa Asiática. En el caso de Ecuador, es la de Nazca que está por debajo de la Placa de Sudamérica.

“Es casualidad que en los últimos años la actividad sísmica se pronuncie en marzo y/o abril. No hay ninguna relación causal entre las épocas o temporadas del año y la ocurrencia de sismos. Si bien las mareas terrestres –deformación que sufre nuestro planeta por el campo gravitacional de la Luna– tienen implicaciones sutiles, pero cuantificables en la sismicidad, no hay correlación entre los grandes sismos que puedan ocurrir en estas zonas y la temporada del año”, aclaró.

No es atípica, de ninguna manera, la actividad sísmica en Ecuador, pues su historia en este ámbito señala que ahí ha habido terremotos: varios mayores a 7 grados en el último siglo y uno de ellos por lo menos de magnitud 8.3, en 1906, que produjo, además, un tsunami devastador.