MILENIO DIGITAL
11 de abril de 2017 / 10:58 a.m.

MÉXICO.- Ante la falta de oportunidades de empleo para las personas sordomudas en la Ciudad de México, José Luis Vallejo, Manuel Adrián González, José Antonio Angeles Flores, José Martín Morales y Jorge Espinosa, optaron por ir a vender sus productos en las calles del interior de la República, pero desde hace cinco años desaparecieron en Piedras Negras, Coahuila.

José Martín y Jorge Espinosa dejaron atrás a sus hijos e hijas, dos de ellas al igual que sus esposas, sordomudas.

En la Ciudad de México, "ellos vendían plumas, imágenes, recetarios en temporada de diciembre" en las estaciones del Metro, en los cruceros y afuera de los cines. En ocasiones los policías les quitaban su mercancía y otros vendedores les impedían que trabajaran.

María del Rosario Morales Galván, hermana de José Martín comentó que a través de mensajes él conoció a personas que le invitaron irse a vender a los estados, "conocía casi la mitad de la República, pero al norte no iba porque sus amigos le decían que era muy peligroso, no sé la verdad quién lo invitó a ir allá".

Recordó que a su familia nunca les agradó que viajara, pero había prometido que sería el último viaje, porque "tenía la ilusión de hacerle a su hija mayor su fiesta de cinco años, y me dijo 'voy a juntar, cuando regrese voy a poner un negocio, para ver que puedo vender y ya no me voy a ir'".

Patricia Espinosa, hermana de Jorge, señaló que el 24 de febrero 2012 "mi cuñada me mandó un mensaje, porque ella también es sorda, y me dice: 'Paty me dicen que Jorge está desaparecido, dicen que se los llevaron Los Zetas'".

A cinco años de su desaparición, las autoridades no tienen indicio de ellos. María del Rosario mencionó que la última información que tienen es que una chica, Vanesa se los llevó a "un crucero, que ahora que ya conocimos el lugar, nada tenía que ver para llevarlos ahí, ahí la gente no se para, es como un bulevar donde pasan los carros, pero no hay semáforo, nada más es un cruce.

"Hemos investigado, pero el principal problema para avanzar es el cambio de ministerios públicos, cada que llega uno pide tiempo para conocer el caso, es un cuento de nunca acabar".

Mientras las autoridades no tienen indicios, la hermana de Jorge ha recibido llamadas en las que le informan haberlo visto, pero de indigente, en comedores de migrantes en Tijuana y en Ciudad Juárez, "le comenté al MP de la unidad de búsqueda y solo dijo: 'pos si, está bien'".

Estos cinco años han sido difíciles para esposas e hijos, porque ellos eran la única fuente de ingreso. La familia de José Martín ayuda a su esposa y a sus dos hijas (sordas), pero al morir el papá de él, que era pensionado la situación ha cambiado, ahora "he tratado de apoyarla para que se le ayude el gobierno".