MILENIO DIGITAL
3 de marzo de 2017 / 07:01 a.m.

CHIHUAHUA.- El enfrentamiento duró 40 minutos. Hombres armados se persiguieron desde el centro del poblado hasta la carretera donde se encuentra la mayor comunidad menonita del país. En la zona quedaron más de 2 mil casquillos de armas largas. También cuatro camionetas baleadas y una más quemada.

Un transportista que dormía en su tráiler y un policía que pasaba por el lugar resultaron heridos de bala. No se sabe de muertos, porque en el sitio no quedaron cuerpos. Algunos habitantes dijeron que quedaron manchas de sangre y que hasta una granada se utilizó en la refriega, pero la fiscalía lo niega.

Fue durante la madrugada del viernes 17 de febrero en la colonia Álvaro Obregón, una localidad rural perteneciente al municipio de Ciudad Cuauhtémoc, ubicada a dos horas de distancia de la capital.

De acuerdo con los testimonios recabados por la fiscalía regional, un convoy con personas armadas ingresó a dicha comunidad en busca de un líder del grupo contrario.

Al llegar a una gasolinera preguntaron a un despachador, éste no supo qué contestar y en respuesta lo esposaron. Por el lugar pasaba un policía local que quiso intervenir, pero también terminó sometido. Minutos después se detuvo otro vehículo, al parecer de “los contras”, y comenzó la balacera que siguió un par de kilómetros.

Pero la pesadilla no terminó esa madrugada en Rubio, como también se le conoce a la comunidad: tres días después, en redes sociales se alertó de hombres armados.

Incluso fue difundido un video, tomado por teléfono, en el que se observa un convoy de al menos una decena de camionetas, algunas con torretas y otras con armas empotradas.

Entonces el caos comenzó: por WhatsApp fueron enviados mensajes de audio a los habitantes para pedirles que no salieran de sus casas, que cerraran los comercios, que había toque de queda a las 8 de la noche...

Y aquello dio resultado: las clases fueron suspendidas, los negocios no abrieron y la mayoría de la gente se resguardó en sus casas.

Las autoridades locales rechazaron llamarlo toque de queda. “La gente en las redes sociales se comunicó y pidió: ‘tomen todo tipo de precauciones: si no tienen necesidad o alguna urgencia, pues no salgan; si pueden cerrar temprano los que tengan negocios, mejor...’ eso fue lo que sucedió”, explicó Pedro José González, presidente seccional de esta comunidad.