MILENIO DIGITAL
24 de mayo de 2017 / 10:58 a.m.

MÉXICO.- El cártel de Jalisco Nueva Generación, a través de Antonio Martínez Fuentes, El Toñín, asumió el control del robo de hidrocarburos en el Triángulo Rojo al desplazar a Los Zetas y a su célula conocida como Los Bukanas.

Además, según un diagnóstico del gabinete de seguridad nacional, la organización criminal busca obtener poder político y respaldo social en la región para operar con impunidad.

El reporte detalla que el cártel ha desplegado una estrategia mediática para desacreditar al Ejército mexicano, la cual intensificó a partir de los enfrentamientos entre huachicoleros y militares ocurridos el 3 de mayo de 2017 en Palmarito, Puebla.

“El objetivo es ejercer presión para que personal de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) se retire de la zona y que los delincuentes continúen sus actividades sin problema”, explica.

Según el informe elaborado con base en labores de inteligencia, miembros del cártel han llevado a cabo supuestas “acciones sociales” para ganar el apoyo de la población, presentándose como benefactores mediante el establecimiento de la organización social “Fusión y Fuerza”.

Uno de los dirigentes de esta agrupación ha sido identificado por las autoridades como José Alejandro Martínez —hermano de El Toñín—, quien presuntamente ha revelado su interés de ser edil de Quecholac, municipio al que pertenece Palmarito.

En esta localidad, autoridades descubrieron una red de videovigilancia privada de al menos 15 cámaras instaladas en avenida Hidalgo, la calle principal del pueblo.

El propósito del sistema que supuestamente fue instalado por El Toñín era conocer los movimientos de las fuerzas federales, autoridades locales y de los habitantes del poblado, así como de posibles grupos antagónicos, particularmente Los Zetas.

Empleados de Martínez Fuentes eran los encargados de monitorear todo lo que registraran las cámaras de seguridad que operaron todos los días, durante meses, las 24 horas.

Funcionarios federales investigan la probable edición y manipulación de imágenes captadas por este sistema de videovigilancia, como aparentemente sucedió durante los enfrentamientos del 3 de mayo pasado.

Las investigaciones revelan que la intención de difundir solo una parte de los videos en redes sociales obedeció a una estrategia para “viralizarlos” y culpar al Ejército de haber perpetrado un ataque contra “campesinos”.

Esto debido a que en un principio no mostraron el momento en que fue asesinado un soldado por la espalda por un supuesto huachicolero, ni que los soldados recibían disparos desde azoteas de casas de Palmarito.

Tampoco se especificó que la camioneta que aparece en una de las imágenes era una BMW con blindaje nivel cuatro, en la que viajaba Paulino Martínez, El Pavín, primo de El Toñín.

Sin embargo, la Procuraduría General de la República (PGR) continúa la investigación para determinar cómo se desarrollaron estos tiroteos, que dejaron cuatro soldados y seis presuntos delincuentes muertos, así como una probable ejecución de un civil sometido a manos de un militar.

Autoridades federales señalaron que El Toñín es líder de una banda ligada al cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), considerada la agrupación criminal de mayor presencia en México.

Durante años, el robo de combustible en ductos de Pemex estuvo controlado por Los Zetas, a través de diversos brazos armados, entre éstos Los Bukanas.

A finales de 2016, el CJNG, con Martínez Fuentes como dirigente regional, inició una disputa con Los Zetas por el control de este mercado ilícito. Éstos comenzaron a debilitarse luego de que tres agentes de la fiscalía de Puebla fueron secuestrados y asesinados el 9 de marzo de 2017, lo intensificó los operativos en su contra.

Integrantes de ese grupo criminal se replegaron hacia Veracruz; sin embargo, el cártel de Jalisco Nueva Generación asumió el control del robo de hidrocarburo en el Triángulo Rojo.