MILENIO DIGITAL
15 de mayo de 2017 / 11:25 a.m.

MÉXICO.-  Las cámaras de videovigilancia en los accesos y salidas del poblado de Palmarito Tochapan, municipio de Palmar de Bravo, Puebla, donde el pasado 3 de mayo se registró un enfrentamiento que dejó cuatro militares y seis civiles muertos, fueron colocadas por órdenes de Antonio Martínez Fuentes, El Toñín, con la intención de monitorear el ingreso de grupos criminales rivales que han intentado matarlo para tomar el control del sitio para el robo de hidrocarburo.

La mayoría de las cámaras se localizan en negocios y en algunas casas en la calle Hidalgo, que es el acceso a la comunidad y en Camino Nacional que conecta a la salida de la junta auxiliar. Una de esas cámaras registró la muerte de Paulino Martínez Silva, El Pavis, primo de El Toñín, quien presuntamente fue asesinado por un soldado. El Pavis, se sabe, defendía a su primo de grupos rivales que se disputan el control del robo de hidrocarburos.

Lo anterior forma parte de las líneas de investigación que indaga la Procuraduría General de la República (PGR), porque los pobladores afirman que El Toñín “es el principal benefactor de la comunidad” y líder de los huachicoleros que mantiene una disputa contra agrupaciones delictivas por el control del robo de hidrocarburo.

MILENIO recabó testimonios de habitantes de Palmarito Tochapan, quienes señalaron que El Toñín había dejado el pueblo hace varios años para evitar que las venganzas criminales llegaran hasta su familia.

Martínez Fuentes es descrito por los pobladores como un “hombre serio, de palabra y muy educado”. Dicen que es tranquilo, menos cuando ingiere bebidas alcohólicas, porque se torna agresivo.

La última vez que se vio en un evento público a Martínez Fuentes, comentaron, fue el Día del Niño, es decir, tres días antes del operativo para su captura, situación que derivó en un enfrentamiento entre personal del Ejército y huachicoleros, incidente que dejó diez personas muertas.

A través de la Fundación Fusión y Fuerza, con la que su hermano Alejandro Martínez Fuentes se promueve a la alcaldía de Quecholac, El Toñín entregó más de 10 mil juguetes y libros; a los menores se les agasajó con nieves y helados, botargas de personajes de caricaturas; también se llevaron a cabo concursos, como carreras, en las que los premios principales era dinero en efectivo.

El Toñín vestía, el pasado 30 de abril, un pantalón negro, chamarra vaquera café y una texana. Discreto, saludó a la gente que se le acercó; evitó las cámaras. Siempre estuvo atento a su teléfono celular y realizó varias llamadas, como quien está dando órdenes. De pronto, abandonó el lugar sin que nadie se diera cuenta, indican informes de autoridades.

Mientras, Alejandro Martínez, quien tiene aspiraciones políticas, atendió a los medios de comunicación que llegaron a dar cobertura al festejo.

Durante las entrevistas, Alejandro aseguró que fue campesino y que tuvo la posibilidad de estudiar y que ahora ayuda a su comunidad.

Ese mismo día, anunció que habría un festejo para el Día de las Madres, como venía ocurriendo cada año; sin embargo, tras el enfrentamiento del 3 de mayo, la celebración se canceló.

Los lugareños afirman que El Toñín y su grupo “se convirtieron en los grandes benefactores del pueblo”; entre las hazañas que se cuentan de El Toñín, hay una que la gente destaca; aseguran que pagó el tratamiento de un niño que padecía cáncer, menor que logró sobrevivir.

Asimismo, en Palmarito Tochapan se realizan mastografías gratis, consultas médicas y cualquier poblador que esté en apuros económicos, puede recibir ayuda.

Los pobladores señalan que desde que El Toñín controla el territorio, nunca ha logrado ingresar el grupo de El Bukanas, quien de acuerdo con investigaciones federales está ligado a Los Zetas y es buscado por el asesinato de tres agentes del grupo antisecuestro de la fiscalía del estado.

Los pobladores detallaron que con El Toñín se acabaron los robos y las pandillas, pero estableció reglas para trabajar en la sustracción ilegal de hidrocarburos; entre ellas, que aquellos que quieran dedicarse a la ordeña de los ductos de Pemex deben respetar las tarifas de venta, no utilizar vehículos robados para el traslado del combustible y no cometer abusos contra la población.

Paulino Martínez, El Pavis, quien presuntamente fue asesinado por un militar el pasado 3 de mayo tras los enfrentamientos, también tenía un gran arraigo en la comunidad por sus “obras de beneficencia”; se dice que operaba de la misma manera que su primo El Toñín, para “ganarse” a la gente.

De acuerdo con pobladores, El Pavis fue uno de los que hizo frente a las incursiones de los grupos rivales que intentaban arrebatarle el territorio a su primo El Toñín. No obstante, la familia de Paulino aseguró que solo era un campesino.

La cámara que registró el lugar donde murió El Pavis estaba colocada sobre una estructura de metal, en una casa que era habitada por mujeres y que abandonaron el lugar tras el enfrentamiento.