9 de julio de 2014 / 02:31 p.m.

México.- El trasplante de un corazón adulto dentro de un tórax infantil fue el reto que enfrentó por primera vez en México un equipo médico de 18 especialistas en el hospital 20 de Noviembre del ISSSTE. La determinación de llevar a cabo la cirugía de cinco horas cambió la vida de Sheyla, una niña de 12 años.

A sus tres meses de vida "le diagnosticaron una lesión en la válvula mitral, lo que hacía que le faltara la respiración", contó José Joel Bustos, su padre.

"Pero como somos personas de fe, su mamá y yo decidimos cuidarla sin sobreprotegerla, por eso mientras seguía su tratamiento médico resolvimos darle la libertad para saltar, correr o jugar igual que sus cuatro hermanos" dijo.

En septiembre de 2013 los cardiólogos realizaron un implante de válvula para mejorar la calidad de vida de Sheyla, pero solo funcionó unos meses; la idea de un nuevo corazón se convirtió entonces en una necesidad. El problema era cómo obtenerlo, pues si las donaciones de órganos adultos son difíciles, las de órganos pediátricos son extraordinarias.

Mientras fue internada, Guillermo Díaz, jefe de cirugía de corazón en el hospital, inscribió a Sheyla en la lista de donaciones de órganos con el estatus “1A”, que significa urgente; pero los pocos corazones pediátricos que encontraron no cumplían los requisitos, como tipo de sangre, tamaño y peso, o bien tenían antecedentes de riesgo cardiovascular.

A contratiempo

La niña entró en crisis el 12 de junio cuando los médicos determinaron que su corazón funcionaba a 7 por ciento de su capacidad; ningún medicamento podía ya compensar su falla. Entonces, una llamada del hospital de Neurología cambió el panorama: el corazón de una mujer de 48 años, que falleció por hemorragia cerebral, esperaba dueño.

"Estaba en muy buenas condiciones, solo tenía el crecimiento natural de un corazón adulto, pero pensamos que funcionaría igual que un corazón pediátrico. A pesar de todos nuestros temores consideramos que teníamos la tecnología y la experiencia para lograr que el corazón adulto empatara con los vasos de la niña”, explicó José Luis Aceves, integrante del grupo de cardiólogos que planeó esta alternativa y hasta fue en persona a recoger el órgano donado.

"En el momento en que vi el corazón, como por un hecho mágico me sentí muy confiado, y lo sacamos y trasladamos con rapidez2, narró Aceves.

No obstante, seguía preocupado y no era el único, Díaz, líder del equipo, también le daba vueltas a la idea: "Yo mismo dudaba. ¿Estaré haciendo lo correcto? por la repercusión que puede tener una decisión de este tipo: era ese corazón o ya no íbamos a poder encontrar otro. Durante tres horas nos reunimos todos y hablamos de los pros y contras", comentó el experto.

"Prácticamente era un tórax infantil que estaba adaptado a un corazón grande y eso favoreció nuestra decisión de trasplantar un órgano adulto... Lo único que hicimos entonces fue modificar el tipo de sutura en la vena cava y en la arteria aorta" precisó.

La última opinión recabada fue de especialistas franceses con los que Díaz hizo una especialidad y que ya realizaron el mismo procedimiento. Ante el optimismo de sus colegas se tramitó el ingreso a quirófano.

Miriam Durán, mamá de la pequeña, respondió así a la noticia: "Si ese corazón fue el que llenó los requisitos necesarios, y en cuanto lo pusieron en mi hija comenzó a latir, fue un regalo de Dios para ella".

Estrenando

Sentada en su cama, encerrada en un cuarto bajo estrictos protocolos de desinfección, Sheyla evoluciona favorablemente acompañada de sus padres. Es tímida y delgada, pero tiene ojos hermosos, una gran sonrisa y se nota que le sobran ganas de vivir.

Su sueño es conocer París, pero en cuanto sea dada de alta quiere dibujar con fines altruistas y, aunque no puede hablar mucho, en pocas palabras expresa: "Ya le pedí ayuda a mi papá, me gustaría hacer carteles de la donación (de órganos) para salvar vidas y ayudar a otras personas. Yo ya no me sofoco, no se me sube la presión tanto como antes y ya puedo comer más".

En las últimas tres semanas su evolución ha sido favorable. Pero la mejor señal, aseguró la cardióloga María del Sol García, ocurrió en cuanto fue desentubada. "Habló, comió, su corazón presentó buen latido, presión arterial y saturación de oxígeno. Sin datos de rechazo es momento de pensar que esto está funcionando".

Sonrientes, aunque cansados por llevar más de dos meses en el Distrito Federal, José Joel Bustos dijo sentir que "los médicos y enfermeras ya son como de nuestra familia", y agradecido adelantó: "En cuanto nos digan que Sheyla está lista nos vamos más que contentos a nuestra casa en Ensenada".

FOTO: Milenio

ÉRIKA FLORES